viernes, 21 de enero de 2011

Noches de Jazz


Las noches de jazz son mágicas. El aire está más limpio que de costumbre. Hay algo en él, difícil de explicar, pero sin dudas, agradable. Reina la paz y una suave brisa de verano sopla en la ciudad. La luna, cual reina blanca, predomina en un cielo azul profundo, salpicado de brillantes estrellas.
 Parece un sueño. Un sueño del cual no quisiera despertarme. Todo es tan perfecto que a veces realmente me pregunto si no estoy soñando. Siento la brisa en la cara y me doy cuenta de que es cierto, no estoy soñando. Mas agradable aún, porque puede repetirse.
Un detalle de esos que hacen de estas, unas noches mágicas es, o mejor dicho, son las luces de la ciudad. Miles de puntos amarillos llenando el aire de vida. Una compañía lejana pero tan cálida como cualquier otra.
 A veces me parece escuchar melodías, producto de mi imaginación. ¿Locura?, yo diría, mas bien, magia, nostalgia, sentimientos que muchas veces una dulce melodía de guitarra y saxofón puede explicar mejor que cualquier cantidad de palabras.
 La luna sigue ahí, inmóvil aparentemente, brillando y mostrando toda su hermosura a los que nos gusta observarla. Las melodías se apagan muy de a poco. La noche cae. Pronto, en unos instantes, otro día comenzará y, quien sabe, otra mágica noche de jazz podría alegrarnos el alma...

Peter//  2010

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