lunes, 14 de marzo de 2011

Mirar al cielo


Cuando miro al cielo, veo mil cosas. Siento mil cosas, porque mirar al cielo me hace imaginar, me permite volar lejos, Me produce paz, armonía, y nada ni nadie puede quitarme esa sensación.
 Justamente ahora, mientras escribo esto, miro al cielo. Y al hacerlo, puedo imaginar miles de cosas; y muchos recuerdos vienen a mi mente. Porque eso, entre otras cosas, es lo que me produce observar ese manto celeste, inmenso. Me trae al presente, momentos del pasado que me hicieron feliz, y eso me produce alegría. Y mientras miro al cielo y disfruto de esos recuerdos hermosos, una suave brisa de verano me envuelve por completo y me transmite una paz interior que muchas veces necesito sentir.
 Quizás sea porque el cielo es lo único infinito, lo único que no tiene limites; o por ahí es el hecho de lo que el cielo significa para mi: libertad, paz, fe... Sea por lo que fuere, mirar al cielo, por más simple que parezca, me llena el alma. En cualquier lugar, sobre todo en las primeras horas de la mañana o al atardecer, cuando se tiñe todo en mil tonos de naranja y rosado. Mirar al cielo en la playa, en la ciudad, desde la ventana de casa o en un parque. Siempre que puedo tomarme un instante, solo un instante, para levantar la vista, relajarme, y contemplar ese  mar de nubes, siento una paz que me hace más que bien y, como dije antes, nada ni nadie puede quitarme esa hermosa sensación.

Peter//

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