martes, 19 de abril de 2011

En la ciudad de la furia


Cada día que paso en la ciudad, crecen mis ganas de escaparme unos días lejos de todo. Amo Buenos Aires, pero llega un punto en el que ciertas cosas me cansan; como por ejemplo, las bocinas de los autos rompiéndome los oídos todas al mismo tiempo, o el humo tóxico que largan los colectivos y los camiones. Sinceramente es muy desagradable, y lo peor de todo es que nadie hace nada al respecto. Todas esas toxinas terminan en nuestros pulmones, sin que podamos evitarlo. Y como estas, hay muchas cosas que me cansan de vivir en la ciudad.
 Sin embargo, como dije antes, amo Buenos Aires, porque es mi lugar y porque, sacando esas (nada) pequeñas cosas, es una ciudad hermosa; me encanta; pero unos días lejos de tanto ruido no me vendrían mal. No pretendo hacer un viaje a algún lugar lejano, sino algo simple. Unos días en Tandil, por ejemplo, que es pura tranquilidad.
Por demás está decir que por mis actividades y obligaciones diarias, no puedo darme ese gusto.

 Hay momentos en los que siento ganas de irme a vivir a otro lado. A algún lugar diferente, porque otra de las cosas que me molestan de la ciudad es ver siempre lo mismo, ir siempre a los mismos barrios, aunque pensándolo bien, viviera donde viviera, me pasaría lo mismo, pero el no salir de la rutina, me agobia y a veces no lo soporto.
 Este domingo que pasó, por ejemplo, fui a La Plata. No se por qué, pero tengo una afinidad especial con esa ciudad. Será que al no ir tan seguido, cuando puedo ir y puedo cambiar mi rutina y salir de lo mismo de siempre, me siento muy bien. Además allá tengo amigos, así que también por eso me gusta ir.
Sea por lo que fuere, me encanta ir a La Plata y pasear por diferentes lugares. Cuando puedo tomarme un día para pasarlo allá, siento algo que se me hace difícil explicar; y quizás quien lea esto dirá que algo tan simple como viajar 70 kilómetros en micro, no da motivos para causarme tanta alegría, o que no es algo tan fantástico como para que me sienta así; pero puedo asegurar que es cierto. Porque es más que viajar 70 kilómetros. Es cambiar de ambiente, ver otro entorno. Es satisfacer mi deseo constante de cambiar de espacio, de conocer cosas y lugares nuevos; y sobre todo, es mi felicidad de poder ver a mis amigos que viven allá y poder salir de Buenos Aires un rato, para despejar mi cabeza y romper con la rutina y con todo lo que ella implica...

Peter//

1 comentario:

  1. Es increíble, realmente me parece increíble lo identificada que me siento leyendo tus escritos, aficiones y pensamientos.
    Hace mucho tiempo, estaba pensando en hacer una entrada parecida a mi blog, y estaba deseando escribir sobre ésto mismo que pusiste vos en esta entrada: Buenos Aires y mis ganas de escaparme aunque sea unos días a un lugar tranquilo, no muy lejano, en un micro. Irme, sola, para estar conmigo, para respirar el aire de paz y libertad y salir de esta monotonia que tanto agobia.
    Me asombra ver que hay personas que pueden ser tan parecidas a uno. Quizá sea un flash mio, pero creo que somos muy parecidos y no sé, es shockeante.
    Es raro, pero agradable, aunque no deja de ser raro.. no sé si me explico.

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