martes, 31 de mayo de 2011

Compañia


Esa felicidad que sentimos cuando compartimos momentos con alguien que ocupa un lugar importante en nuestro corazón...

Peter//

jueves, 26 de mayo de 2011

Amistades Inigualables


 Siento el alma llena de felicidad y no me alcanzan las palabras para explicarlo. Es esa sensación de plenitud que uno siente cuando está rodeado de gente como uno, que nos llena el alma y que nos hace más que felices.
A veces suele pasar que conocemos personas que nos transforman la manera de ver las cosas, y nos hacen dar cuenta de que esa aparente "locura" tan nuestra, no es tan extraña porque ellos son iguales a nosotros; y eso nos llena el alma de una manera increíble.

 Si hay algo que amo y disfruto muchísimo es conocer gente nueva, hacer nuevos amigos y disfrutar de compartir vivencias con ellos.
Amo encontrar gente como yo, con la misma forma de ver las cosas y de disfrutar la vida; y cada vez que me pasa algo así, me siento más que feliz y afortunado. Y lo más hermoso es que en lo que va del año, esto ya me pasó varias veces con personas que hoy aprecio muchísimo y con las cuales disfruto cada momento, cada charla, cada alegría, cada tristeza; y que son muy importantes para mi.

Agradezco a la vida haberlos conocido y haber podido empezar con cada uno de ustedes, una amistad tan linda como la que hoy compartimos y que, espero, nunca termine...

>>Esto es para ustedes!:

Leo - Candy - William - Sara - Lulii - Manu - Niky - May - Cami - Marquitos - Defy - Flor D.L. - Eva - Flor R. - Ivii - Yami - Ale - Lea - Alan - Pablo; y para todas esas "personitas" que me llenan el alma todos los días...

GRACIAS!

Peter//

Candela

  
Una lluvia caía en la ciudad. Todo el cielo estaba gris y hacía un poco de frío, como en la mayoría de las tardes de otoño. No era un día más. Hoy ellos sabían que se despedirían sin saber cuándo volverían a verse; y eso quizás traía un poco de angustia. Pero no era tan malo porque habían disfrutado muchísimo de estar juntos ese ratito; y aunque no sabían cuándo sería el próximo encuentro, se quedaron felices con el recuerdo de aquella tarde de viernes que compartieron con café y charlas de lo más variadas y divertidas.

Se habían conocido casi por casualidad pero, se dice, las casualidades no existen. Fue hace ya tres años y parece que hubiera sido ayer. Él empezó a hablarle por correo, sin saber siquiera quién era esa chica que tanto le llamó la atención luego, a medida que empezaron a conocerse. Vieron que tenían mucho en común… A el le encantaba el jazz y ella tocaba el saxo, con el sueño de tener su propia banda algún día. Ella amaba leer y el podía pasarse hora haciéndolo sin aburrirse. Los dos se autodefinían como “freaks” cuando alguien les preguntaba con qué se identificaban. Pero lo más lindo e importante era que los dos tenían la misma manera de ver las cosas y de vivir la vida. Ambos disfrutaban de juntarse con amigos a comer pizza y reírse hasta llorar, o de tomar mate en una plaza un domingo de sol por la tarde. Ambos eran más que felices con esa amistad que los unía y que, sabían, no se iba a romper nunca. Los separaba una gran distancia, lo cual impedía que se vieran seguido, sin embargo ese primer encuentro entre ellos fue hermoso, y estaban seguros de que ninguna distancia, por más grande que fuese, podría romper esa amistad tan linda que había entre ellos y que comenzó por casualidad.
El día casi llegaba a su fin y se acercaba la hora de volver a casa. Al llegar a la terminal de ómnibus. Se miraron con una de esas miradas que solo saben interpretar los verdaderos amigos, y se dieron un abrazo muy largo y fuerte. Se despidieron, pero no sin antes decirse uno al otro, como en un acto de complicidad, que no faltaría mucho para volver a verse y volver a disfrutar de estar juntos, como aquella tarde de viernes…

>> Esto va dedicado a vos, Cande. Me encantó conocerte!! Sos alguien, de verdad, importante para mi... Seguramente prontito nos volveremos a ver :)

Peter//

martes, 17 de mayo de 2011

Catalina y Yo


Era una tarde de sol y caminábamos por la ciudad. Estábamos en otoño, y las calles estaban llenas de hojas teñidas de marrón y amarillo… Nos encantaba pisarlas y escuchar el ruido que hacían cuando nuestros pies pasaban por encima de ellas. No hacia frío, pero había un poco de viento, por lo que yo llevaba puesto un gorro marrón de lana y una bufanda de hilo en varios tonos de azul. Catalina se había puesto sus guantes blancos y su gorro gris, también de lana. Me encantaba como le quedaba, porque iba muy bien con su cara y con el resto de su ropa. Sabia combinar los colores, las tramas… Yo, en cambio, no le daba mucha importancia a eso, (aun hoy sigo sin hacerlo). Caminábamos, charlábamos de muchos temas diferentes, nos reíamos de cosas que solo a nosotros nos causaban gracia, porque nos entendíamos mejor que nadie. No hacía falta más que una mirada para darnos cuenta de lo que sentía el otro, o de lo que estaba pensando. Nos conocíamos, y eso era maravilloso.
Caminábamos y por momentos, un abrumador silencio invadía el aire, pero eso no era sinónimo de aburrimiento porque, sabes, cuando uno está con alguien que quiere, el silencio también expresa cosas. A veces un silencio dice más que cualquier cantidad de palabras. Y esos silencios con ella eran diferentes, No eran silencios incómodos, sino más bien,  armoniosos; porque no siempre había necesidad de hablar. Sin dudas disfrutábamos (y mucho) de los silencios, siempre y cuando los compartiéramos juntos. Y así como disfrutábamos de pisar las hojas secas en la vereda; y disfrutábamos de esos silencios; y de los abrazos largos y repentinos;  y de ver el atardecer en alguna plaza, o tomar una taza de chocolate caliente en tardes de otoño, como aquella; también disfrutábamos de estar solos. De tener cada uno su lugar y su espacio, para no sobrecargar esa amistad tan hermosa que nos unía y nos hacía tan felices. Disfrutábamos de pasar días sin vernos para que, cuando llegue el tan esperado encuentro, la emoción sea más grande y, además, porque era lindo extrañarnos un poco.
 Si, disfrutábamos de esos momentos con nosotros mismos, sin nadie más. Pero por motivos que todavía no logro entender, esos días de no vernos pasaron a ser cada vez más frecuentes. Quizás fueron las obligaciones de cada uno, o la perdida de interés. Quizás era otro ciclo que se cerraba, o quizás simplemente no había motivo. Pero los días pasaban y cada vez nos veíamos con menos frecuencia. Me pregunté una y mil veces por qué, pero no encontré una respuesta que me hiciera sentir bien, así que terminé por aceptarlo. Aun hoy, a escribir esto, vienen a mi mente los recuerdos de aquellas tardes de otoño, de los incontables atardeceres que disfrutamos juntos, de esos abrazos que me llenaban el alma. Pero al recordar todo esto, no siento tristeza. Por el contrario, una sonrisa se me dibuja en la cara sin que pueda (ni quiera) evitarlo, porque fueron hermosos esos momentos que pasamos juntos; y yo no sé si algún día volveremos a encontrarnos, pero esos recuerdos estarán en mi por siempre…

Peter//

martes, 10 de mayo de 2011

Instantes Mágicos


 Al escuchar esos agudos, esos punteos de otro planeta, puedo perderme en mi propia mente; en un mar de sensaciones y recuerdos. Un frió interior me eriza la piel y recorre todo mi cuerpo, porque es inexplicable la cantidad de sensaciones que se agolpan al mismo tiempo en mi, cuando disfruto de esas melodías tan abstractas y, a la vez, tan reales y concretas. Es magia. Y la magia no se puede explicar; simplemente se vive...


[Miestras escucho: Pink Floyd - Confortably Numb]

Peter//

lunes, 9 de mayo de 2011

One Hit Wonder

Hay un montón de bandas y solistas que se hacen conocidos por una canción, pero si uno tiene ganas de buscar, va a darse cuenta de que detrás de ese hit, hay muchas otras canciones hermosas. Un ejemplo es Michelle Branch. 
A quien le guste, puede buscar en [http://www.grooveshark.com/] más canciones de ella, y quien lo haga va a poder descubrir a una artista con un estilo muy agradable. lo recomiendo...  
 Peter//

martes, 3 de mayo de 2011

Tolerancia

  
Hay cosas que nos molestan y cosas que nos agradan de nuestros amigos y de la gente que nos rodea. Todos tenemos defectos y virtudes, pero parte de la vida es aprender a convivir con ellos y al mismo tiempo intentar mejorarlos. Cuando se trata de nuestros defectos (los propios), esto ultimo es posible. El tema es cuando se trata de los defectos de los demás. Alguien que quiere de verdad a otra persona, lo hace a pesar de todas las cosas que le molestan de ella, porque el verdadero amor y la verdadera amistad, van mucho más allá de algunas actitudes del otro que puedan desagradarnos.
Y algo muy importante en la vida es saber tolerar. obviamente, y como en todo, la tolerancia debe tener límites; pero todo lo que no exceda dichos límites (establecidos por cada uno), puede ser tolerado, y eso muchas veces mejora las cosas.

 Cuando, por ejemplo, cierta actitud de un amigo nos molesta, no es necesario callarse, sin mas; pero podemos hacérselo notar de una manera afable, cordial, como para no perjudicar la relación y, al mismo tiempo, poder expresar lo que sentimos frente a dicha actitud. El problema es que a veces decimos las cosas de mala manera o reaccionamos muy mal frente a cosas que hacen los demás, y la otra persona quizás no merecía ese trato.

 Ser tolerante no es sinónimo de dejarse pisar la cabeza. Ser tolerante es saber aceptar al otro como es, con sus virtudes y defectos, es entender ciertas cosas y no reaccionar mal frente a una mínima actitud que nos disgusta. Es algo más que importante en la relación con la personas que queremos y que nos rodean, porque nosotros podemos cambiar nuestros defectos, pero no los de los demás; y algo esencial es aprender a convivir con esas cosas que nos molestan de otros y saber decir las cosas de buena manera para no perder a esas personas sino, por el contrario, entendernos mejor y afianzar aún más nuestra relación con ellas.

Peter//