jueves, 26 de mayo de 2011

Candela

  
Una lluvia caía en la ciudad. Todo el cielo estaba gris y hacía un poco de frío, como en la mayoría de las tardes de otoño. No era un día más. Hoy ellos sabían que se despedirían sin saber cuándo volverían a verse; y eso quizás traía un poco de angustia. Pero no era tan malo porque habían disfrutado muchísimo de estar juntos ese ratito; y aunque no sabían cuándo sería el próximo encuentro, se quedaron felices con el recuerdo de aquella tarde de viernes que compartieron con café y charlas de lo más variadas y divertidas.

Se habían conocido casi por casualidad pero, se dice, las casualidades no existen. Fue hace ya tres años y parece que hubiera sido ayer. Él empezó a hablarle por correo, sin saber siquiera quién era esa chica que tanto le llamó la atención luego, a medida que empezaron a conocerse. Vieron que tenían mucho en común… A el le encantaba el jazz y ella tocaba el saxo, con el sueño de tener su propia banda algún día. Ella amaba leer y el podía pasarse hora haciéndolo sin aburrirse. Los dos se autodefinían como “freaks” cuando alguien les preguntaba con qué se identificaban. Pero lo más lindo e importante era que los dos tenían la misma manera de ver las cosas y de vivir la vida. Ambos disfrutaban de juntarse con amigos a comer pizza y reírse hasta llorar, o de tomar mate en una plaza un domingo de sol por la tarde. Ambos eran más que felices con esa amistad que los unía y que, sabían, no se iba a romper nunca. Los separaba una gran distancia, lo cual impedía que se vieran seguido, sin embargo ese primer encuentro entre ellos fue hermoso, y estaban seguros de que ninguna distancia, por más grande que fuese, podría romper esa amistad tan linda que había entre ellos y que comenzó por casualidad.
El día casi llegaba a su fin y se acercaba la hora de volver a casa. Al llegar a la terminal de ómnibus. Se miraron con una de esas miradas que solo saben interpretar los verdaderos amigos, y se dieron un abrazo muy largo y fuerte. Se despidieron, pero no sin antes decirse uno al otro, como en un acto de complicidad, que no faltaría mucho para volver a verse y volver a disfrutar de estar juntos, como aquella tarde de viernes…

>> Esto va dedicado a vos, Cande. Me encantó conocerte!! Sos alguien, de verdad, importante para mi... Seguramente prontito nos volveremos a ver :)

Peter//

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