miércoles, 15 de junio de 2011

Marginación Social

 Hoy caminaba hacia mi trabajo como todas las mañanas, y cuando iba cruzando una plaza, vi algo realmente tristísimo. Vi a un hombre mayor, anciano, sentado en una parte de la plaza, entre unas improvisadas paredes de cartón. Y eso sinceramente me partió el alma por la mitad. Hoy fue un día de frío y lluvia en Buenos Aires, por lo cual todo el mundo caminaba abrigado de pies a cabeza, incluso yo. Sin embargo este señor no tenía más abrigo que un buzo de algodón muy finito, que seguramente no lo protegía para nada del frío. Ver esa realidad tan deprimente, sinceramente me entristece mucho, porque veo que muy pocas personas se preocupan por esa gente. Me pongo en el lugar de ese hombre y pienso que sentiría yo si estuviera en esa situación y todos los que pasaran a mi lado me dieran vuelta la cara. Es una realidad angustiante y me siento muy impotente por no poder hacer nada para mejorarla...

Pero la anécdota continúa.

 A la tarde, cuando salí de trabajar, volví a pasar por ese lugar y vi nuevamente al anciano, en la misma situación; en el mismo lugar de siempre. Y una vez más sentí mucha tristeza por no poder ayudarlo, pero como no podía hacer nada al respecto, seguí caminando. A la media cuadra me acordé de que me había quedado medio sándwich del almuerzo, y que lo tenía en la mochila, así que volví al lugar donde estaba este hombre; que ahora se encontraba junto a su esposa, y le pregunté si quería el sándwich. El, por supuesto, me dijo que si con una gran sonrisa de agradecimiento. Pude ver en sus ojos la satisfacción que a cualquiera le produce el saber que tiene alguien a quien le importa. Le dije "que Dios lo bendiga mucho", y seguí mi camino.

Sinceramente no creo ser ejemplo de nada, pero escribo esto porque cuando me iba, después de haberle dado el sándwich a ese hombre, sentí una revolución de cosas en la cabeza, y necesitaba plasmarlas en algún lugar; y creo que no hay mejor lugar que este para expresarme. No quiero que quien lea esto piense que me creo lo mejor por haber ayudado a alguien marginado. Simplemente pretendo compartir lo que viví y tratar de concientizar a quienes lo lean, para que tomen la misma actitud frente a situaciones como esta. A veces con una simple ayuda o con un acercamiento para saber como se siente la persona, podemos lograr muchísimo. No importa si lo que damos es mucho o poco, lo que importa es que la otra persona no sienta que le damos vuelta la cara; y sepa que no todos somos iguales y que a algunos si nos importa lo que sufren y lo que les pasa.

Peter//

1 comentario:

  1. me senti muy tocada con esta entrada, porque a mi, me causa tanto dolor ver cosas como estas en la calle; siento tanta impotencia, que me pone mal. Toca lo más profundo de mi alma ver injusticias como estas por el mundo, y ver que mientras hay un mcdonald's ganando a lo loco; al lado, hay un mendigo pidiendo algo de dinero para poder comer, sin un techo, sin poder tener su higiene, SIN NADA. Por eso trato de no pensarlo tanto, porque sino, cuando caigo ttaaaan en la cuenta de esta realidad, me deprimo.

    Eso,es lo malo de tener tanta empatía.

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