jueves, 11 de agosto de 2011

Amaneceres nublados


Un nuevo día comienza. Es otra de esas mañanas grises, sin embargo me gusta. Al mirar por la ventana puedo contemplar la inmensidad de un cielo todo teñido de gris; puedo respirar el aroma de las flores de los jardines, y una suave brisa me sorprende de repente y me hace sentir armonía, paz, libertad. Me da ganas de volar a lugares desconocidos, lejanos...
Desde la ventana puedo ver, también, cientos de luces amarillas que iluminan las calles, las casas, y me hacen sentir una calidez inigualable. Esa calidez que produce lo cercano. Si, me hacen sentir algo así.
A medida que el día va haciéndose presente, muy de a poco las luces desaparecen. Miro entre los edificios y me parece estar en una ciudad infinita. Siento ganas de ir lejos, de dejarme llevar por las miles de sensaciones que me invaden. Pero caigo en la cuenta de que es solo una fantasía; sin embargo no me deprimo porque con solo mirar ese cielo infinito, cerrar los ojos luego y perderme en la brisa fresca de verano, ya me siento más que satisfecho...

Peter// Marzo, 13. 2011

1 comentario:

  1. Es una sensación única, te sentís tan libre...
    Me encanta como escribís!

    ResponderEliminar

Dejá tu opinion...