miércoles, 5 de octubre de 2011

Cinco historias cortas

Noches de otoño
 “Las gotas caían y las luces amarillas se reflejaban en el asfalto mojado. Yo solamente escuchaba las melodías de saxofón y recordaba las tardes que pasábamos juntos. Era de noche. Yo me sentía feliz…” (Agosto, 19. 2011)

Fly
“Hoy cuando salía de mi casa vi algo hermoso. Una bandada de patos emigrando hacia algún lugar; y al mirarlos no pude evitar recordar esa sensación inconfundible que nos produce el irnos de nuestro lugar, sea cual sea el motivo, para luego llegar a otro lugar mejor… “ (Agosto, 19. 2011)


Sunday Morning
“Caminábamos por un camino de asfalto, rodeado de árboles en tonos beige y rojizos. El sol cálido de aquella tarde de otoño nos daba en la cara y nos llenaba de paz. Simplemente caminábamos, sin decir una palabra. En un momento nos miramos y entendimos toda esa paz que estaba sintiendo el otro. Te abracé fuerte, por un largo rato. Me dijiste ‘Te quiero’. –Yo también te quiero- respondí. Y seguimos caminando, ahora con una gran sonrisa en los labios…” (Septiembre, 9. 2011)

  Mediterráneo 
“El sol caía suavemente sobre Santorini, en las costas de Grecia. Los techos celestes combinaban con el cielo totalmente limpio e infinito que se extendía justo sobre nuestras cabezas. Compartíamos un verano soñado los tres; estábamos viviendo y disfrutando eso que tanto habíamos ansiado tiempo atrás. Recuerdo que luego de caminar un largo rato por las playas de arena blanca, llegamos a un lugar sin dudas único. Nos sentamos en unas rocas que estaban unos metros adentro del mar; una suave brisa de verano nos agitaba los cabellos y nos llenaba de una paz incomparable y hermosa. El silencio inundaba el aire; no hablábamos, simplemente disfrutábamos cada segundo de estar ahí juntos, en silencio. Disfrutábamos de ese lugar increíble, casi imaginario; de ese conjunto de detalles que nos llenaban de felicidad.
Yo apoyé mi cabeza en tus piernas, al tiempo que me recostaba sobre una de las rocas. Leonel sacaba fotografías para mantener vivo ese instante para siempre. Y no hacía falta hablar; con tan solo una mirada sabíamos lo felices que éramos los tres por estar ahí, juntos como siempre; por ese verano en el mediterráneo que tanto habíamos soñado y que ahora estábamos viviendo. Felices por saber que nuestra amistad sería para siempre y que, aunque quizás por momentos estuvimos lejos, siempre elegimos volver a encontrarnos…” (Octubre, 4. 2011)



Verano en California
“Llegamos al aeropuerto de San Diego al mediodía. Caminamos por el pasillo hacia el hall 
 central y allí te vi parada  junto a tu hermana, con una gran sonrisa y un cartel que decía “Bienvenidos a casa” con signos de exclamación. –Hey chicos! Allá están- les dije mientras caminábamos. Al llegar a donde estabas te abracé fuerte y casi susurrando dije: -te extrañé mucho-. Me miraste como quien siente lo mismo y me dijiste: -Yo también, que bueno que hayas vuelto-. Sin apartarme de tu lado, te presenté a mis otros amigos: Florence, Leo, Yam, Johanne, Florian y Eva; y luego de saludarse, partimos en la camioneta hacia la casa de tus padres. Cruzamos la ciudad hasta llegar a Berkeley y cuando dimos la vuelta en Mariette Street miles de recuerdos vinieron a mi mente. Recuerdo ese instante en que mi cabeza volvió algunos años atrás, a cuando compartíamos veranos juntos, andando en patineta, jugando baseball en West Park con los chicos de la escuela; en ese momento no pude evitar sonreír y mirarte. Mirarte y darme cuenta de que había pasado tiempo pero ahí estábamos de vuelta y nuestra amistad era la de siempre;  pura, única, hermosa como desde el principio. Y al llegar a casa, de repente tuve ganas de abrazarte fuerte y de decirte lo feliz que era por estar ahí, por todo lo que nos quedaba por vivir ese verano, por volver a verte y que seamos los mismos, y que lo que nos unía sea lo mismo que nos unió siempre… Y lo hice, te estrujé suavemente entre mis brazos. Extrañaba tanto eso! Esos abrazos incomparables con nada, esos que me hacían olvidar de todo. Y vos me abrazaste aún más fuerte; y ese abrazo, como de costumbre, duró un largo rato.
Pasamos la tarde todos juntos en la playa, hablando, contándonos mil cosas, construyendo entre todos algo hermoso, instantes inolvidables. Y como esa, muchas otras tardes llenaron mi alma ese verano, y me di cuenta de que cada día lo terminaba con una sonrisa enorme, una felicidad hermosa y miles de recuerdos inolvidables; y que lo único que quería era que llegara mañana para volver a vernos y volver a disfrutar otro día de verano juntos…” (Octubre, 4. 2011)
Peter//




7 comentarios:

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  2. Excelente entrada<3
    Miles de exitos. Un abrazo.
    -Mar.

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  3. unas entradas hermosas como tus palabras e imagenes, me gusta...

    un beso de Cora
    http://coracorazon.blogspot.com/

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  4. Me encantó, genial lo que escribiste y las imágenes que elegiste! y sí, la verdad que estaría buenísimo! cuando quieras, ya tenes mi okey :D
    Un besito y gracias por la buena onda de siempre!

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  5. Dale, buenísimo! pero pasame tu facebook jajaja

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  6. Que hermosa entrada, me encanta tu blog, te felicito :)

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  7. Aww, me encantó tu entrada, lo que escribiste (los títulos!) y las imágenes!! sunday morning! <3 me encantó!! gracias por pasarte a leer mi blog :) me encanta el tuyo!!!

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