jueves, 21 de junio de 2012

Lo que vaya a venir (II)


Estos días una cosa en particular estuvo ocupándome la cabeza, y es cómo será mi vida de acá a diez años. En menos de un mes cumplo 21, y no puedo evitar imaginar cómo será todo lo que me rodea cuando cumpla 30. Sé que en diez años, o nueve, la vida de cualquiera cambia muchísimo, sé que en todo ese tiempo voy a conocer a mucha gente nueva y que también voy a seguir rodeado de quienes me hacen feliz ahora; mi familia, mis amigos... 
Pienso en cómo será mi vida y la de ellos, porque ahora con la mayoría nos vemos seguido porque vamos juntos a Diseño, y con los que no son de Diseño también nos vemos bastante seguido; pero cuando tengamos 30 seguramente ya no nos veamos todos los días, y pienso en cómo sería reencontrarnos después de unos meses o unos años de no vernos. Y nos imagino a todos quizás casados, cada uno con sus hijos, cada uno con miles de anécdotas para contar... Quizás esté exagerando, quizás cuando lleguemos a los 30 no todos van a haberse casado ni van a haber tenido hijos, pero así nos imagino yo. Pienso en mi trabajo, en mi familia, en todo y todos los que me rodean. 

Y hay algo dentro mío que quiere guardar para siempre el hoy junto con esas personas. Es por eso que el otro día agarré un cuaderno que me regaló una amiga y lo destiné a pegar fotos de mis amigos, y escribir debajo de cada una, un deseo que cada uno de ellos tenga para el futuro. Porque quiero que dentro de diez años podamos juntarnos una tarde, como ahora, abramos ese cuaderno y recordemos todos juntos lo felices que fuimos cuando nos conocimos, las tardes que disfrutamos juntos y todos los sueños que hoy tenemos para el tiempo que está por venir.

Peter//

sábado, 9 de junio de 2012

Brothers


Ellos. Mis hermanos. Esas personas que me llenan día a día; con quienes puedo compartirlo todo, desde lo más simple hasta las situaciones más difíciles, complicadas o inentendibles. Esos que me apoyan siempre, que están conmigo incondicionalmente, pase lo que pase. Esas personas sin las que no podría vivir. 
Es hermoso, ¿saben? porque creo que muy pocas veces conocí personas tan maravillosas como ellos. Porque nunca amé a nadie como los amo a ellos (y a mi madre, por supuesto). Porque su oído me reconforta, porque nuestras charlas me alivian, porque nuestras carcajadas juntos me llenan el alma, y la fuerza que nos damos mutuamente todos los días me permite seguir adelante. 

Mentiría si dijera que nunca hubo peleas, porque está en la naturaleza de todo ser humano el discutir, el tener diferencias y a veces enojarse por ellas, aún con esas personas a las que ama. Pero lo hermoso es saber que siempre están ahí, y siempre cuento con sus sonrisas, con sus abrazos, con su compañía.

Esas personas que convierten cada día de mi vida en alegría. 
Quiero decirles; Marcos, Deby: Los amo con todo lo que soy...

Peter//

viernes, 1 de junio de 2012

Be (whatever) Together...


 Es increíble cómo parece que las cosas van acomodándose a nuestro andar, y aún a lo que sentimos muy dentro. Quizás a veces la superficie se encuentra lastimada, dura, reacia a cualquier intento de penetrar en ella para encontrar aquello que alguna vez sentimos, eso que en algún momento estuvo ahí nomas, a flote en el alma y en el corazón. Pero hay momentos en los que el inconsciente, no tan inconsciente, nos recuerda esos días felices, esa amistad que nunca debería haber terminado; nos trae aromas de aquellos tiempos, nos eriza la piel al ver cómo pasan por nuestra mente imágenes de aquellos días felices. Y es ahí cuando, quizás con lagrimas en los ojos, pensamos para nuestros adentros: ¿qué pasó? ¿por qué ya no están en mi vida?. Y así seguimos, viviendo con eso que nos falta, sin entender del todo por qué.

Quizás la piel sigue dura, es casi imposible que nada penetre en ella; quizás el corazón por fuera está cerrado con cadenas. Pero dentro, los sentimientos fluyen, se mueven, y buscan respuestas. Buscan volver. Y de un día para el otro la vida nos sorprende, y nos da la oportunidad de que sea como antes, de volver a vernos. La chance de hablar, de gritarnos, de hecharnos en cara todo, pero volver. De llorar de dolor, de impotencia, de bronca; de gritar de alegría, de euforia... de lo que sea. Si, pero también de encontrarnos, de abrazarnos, de sentarnos en una plaza y hablar como si nunca nos hubiéramos ido. Y puede pasar que no seamos los mismos, que hayamos cambiado; pero nuestra esencia sigue ahí, y lo que nos hizo felices de a poco vuelve a llenarnos el alma.







"Cuando está oscuro, todo empieza a verse más claro..." (Gustavo Cerati).

Peter//