miércoles, 19 de septiembre de 2012

Qué hay, qué falta y qué hace falta



Hay situaciones en las que todo parece estar relativamente bien. Digo relativamente porque siempre hay alguna que otra cosa que no cierra, que "podría ser mejor"... Pero hay épocas, momentos de la vida, en los que la mayoría de las cosas están bien. Sin embargo parecería que siempre está la tendencia a desear lo que falta, a preocuparnos y mirar lo que aún no llegó en vez de disfrutar de todo lo que tenemos. Yo, por mi parte, me siento bien como estoy. Con el trabajo que tengo, con la familia que la vida me dio, con mis amigos, mi entorno; sin embargo muchas veces ocupo mi cabeza en ver lo que no tengo, lo que todavía no logré, o en decir "cómo me gustaría encontrar a alguien con quien compartir momentos, alguien con quien poder estar juntos mucho tiempo". Veo a amigos y amigas que están con sus parejas hace dos, tres años y pienso en cómo me gustaría encontrarme yo con una persona que sienta y viva las cosas como las vivo yo, y poder disfrutar de estar juntos todo ese tiempo y más. Sin embargo al mismo tiempo hay algo dentro mío que me dice que así estoy bien, que no necesito estar con alguien ahora... Son momentos en los que el cerebro y las ganas van en direcciones opuestas, y uno no sabe para dónde ir. Creo que no vale la pena forzar algo. Quiero decir, no sería lo mejor estar con alguien simplemente por tener ganas, porque si la cabeza y el corazón no están listos es inútil y problablemente termine lastimando a la otra persona y aún a mí mismo.

Varias veces pensé que había encontrado a la persona que me complementara, a esa persona que iba a compartir la vida conmigo. Incluso llegué a pensar en que esa persona era quien menos me hubiera imaginado, y por un tiempo tuve muy presente ese pensamiento, hasta que me dí cuenta de que tampoco sería tan ideal (bueno, sigo sin convencerme del todo de esto último)...  Creo que si hay un equilibrio, es muy importante y oportuno dejarlo ser, respetarlo.
Pero por otra parte veo a mi hermano tan feliz con su novia, escucho las historias que me cuenta, sus tardes juntos tomando mate y divirtiéndose como solo quienes se aman saber hacerlo; recuerdo una relación, la mejor que tuve, la más llena de cosas, la más intensa. Esa que me hizo tan feliz. Recuerdo cada fin de semana juntos, cada tarde, cada momento que disfrutábamos y pienso: sería lindo vivirlo de nuevo; y al mismo tiempo: pero no justamente ahora. No creo...

Sé que tengo que ocuparme de disfrutar de hoy, de lo que hoy me hace feliz y de lo que hoy no me hace falta. Porque, pienso, peor sería tener la enorme necesidad de estar con alguien y sentirme completamente solo...

Peter//

Pd.: Dejar ser el equilibrio. Dejar fluir la paz. Lo demás llegará a su tiempo.

martes, 11 de septiembre de 2012

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Comenzaba el día, aroma a café, sueños todavía flotando en el aire, luces amarillas que de a poco iban desapareciendo. Miles de ellas, a lo largo de toda esa ciudad infinita. Cielo celeste, calor de un día de enero; pájaros cantando, llenando el aire de música, de magia. De vida.
Un encuentro, un abrazo, un “te quiero”; detalles que embellecen aún más esa mañana. Un pensamiento, muchos iguales a él. Por fuera, no por dentro.
Ansias, preguntas, ¿respuestas? Algunas. Otras irán surgiendo, como todo en la vida surge, como todo es y deja de ser. Alegría, temores, coraje y miedo. Todo lo que forma parte de cada día, de cada segundo. Existir. Lo que todos quieren. Yo no, yo también quiero ser.

Peter//