miércoles, 9 de enero de 2013

Yellow



Era una noche de verano, el cielo de un azul profundo e infinito en perfecta simetría con miles de estrellas era nuestra única compañía. Ella, con sus ojos caoba y su vestido amarillo, resaltaba frente a todo lo demás. Era como si no hubiera nada, excepto ella misma; y yo. Nosotros y ese cielo que no tenía fin. Era una noche perfecta, tanto que parecía hecha especialmente para nosotros; tan perfecta era, que al mirar al rededor sentíamos que toda la naturaleza y aún el universo mismo se acomodaba a cada segundo solo para hacernos felices. 
Las melodías nocturnas de los grillos eran la música más preciada y cientos de luciérnagas iluminaban el aire, llenaban la atmósfera de magia, y nuestras almas. Podía ver el reflejo de su luz amarilla en los ojos de ella, que me miraba fijamente con una leve sonrisa en su rostro. Cerró de pronto sus ojos, hice lo mismo y besé sus labios. Todo el universo se convirtió en ese instante, como una gran cantidad de materia que de pronto se concentra en una pequeña esfera; no había nada más en él que nosotros dos, y aquellas melodías. 

Estrujándola luego suavemente entre mis brazos, nos quedamos así, mirando la noche. Y ya no éramos dos; ya no éramos ella y yo. Éramos uno solo. Éramos el mismo universo...


Peter//

3 comentarios:

  1. Abajo te faltó poner

    Nota: leer esta entrada con "Universe & you" de KT Tunstall

    No sé pero me hizo acordar mucho a esa canción :)

    Muuuuuy lindo texto! Nos vemos prontillo Eze (jaja es raro que te diga Eze) Besos!

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  2. Peteeeeeeeer, Ay pero que lindo texto, suena muy sentido. Me encantó :3 Besis.

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  3. Qué hermoso. Leer esto es revivir una vieja historia, y querer que vuelva a pasar(me).
    Me gustó el blog, especialmente la fotito al costado de Londres.
    Saludos!

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