martes, 29 de diciembre de 2015

Life is a beautiful ride




Volvía a casa con la cabeza apoyada en el respaldo de mi asiento mientras el autobús avanzaba por las calles de la ciudad, bañadas de aquel sol de verano que tanto amaba.
Mientras disfrutaba de la brisa que entraba por la ventana y cerraba los ojos para perderme en miles de canciones que sonaban en mis oídos, pensaba en lo increíble que había sido aquel año, en todas las cosas que habían cambiado en mi vida, en que por fin empezaría mi tan ansiada carrera universitaria y en que llegaba a su fin el que sin dudas había sido el mejor año de mi vida. Pensaba en mi familia, en mis amigos, en cuánto los extrañaba y en las ganas que tenía de pasar días juntos; en todo lo que había pasado y en todo lo que vendría luego; y al mirar hacia adelante y hacia atrás, no pude evitar sonreír por sentirme tan afortunado.

Peter-

jueves, 17 de diciembre de 2015

The Other Side of the World



It feels like something has changed inside of me, maybe it's the way I see the world now, maybe I feel more secure with myself, or... I don't know. The one thing I know for sure is that now I do feel different, and that's pretty awesome -

Peter-

jueves, 3 de diciembre de 2015

Somos instantes


Cada tanto, alguna de esas llaves que conocemos bien -una canción, una frase, una foto, una película- abre el cofre de los momentos vividos y por vivir que todos llevamos dentro, y salen a flote algunos recuerdos felices, y la nostalgia -como buena compañera de viaje en esta vida- nos dibuja una sonrisa mientras las imágenes siguen surgiendo, como fotogramas de una eterna y lejana película (acaso la más linda que hemos visto). Y las canciones siguen escuchándose en algún lugar del alma -ingredientes fundamentales para instantes como estos- y van mezclándose con esos deseos que surgen del mismo cofre, anhelos de vivir cosas, más momentos inolvidables.
Y el corazón nos pide volver el tiempo atrás, hacia esos recuerdos -convertirlos en presente- mientras la razón (enemiga muchas veces de los sentimientos) hace lo imposible por olvidarse de todo aquello, dejarlo atrás, y una gotita de emoción se cuela por debajo del párpado, mientras la sonrisa en los labios se hace más grande y el alma se llena.
Peter-

jueves, 19 de noviembre de 2015

You're my daydream

Quizás es raro, o suene raro; quizás sea un poco cursi, o quizás sea difícil de encontrar hoy en día. Quizás no debería exponerlo así, de esta manera, tan abiertamente -o quizás si debería hacerlo-.
Uno inevitablemente se mimetiza con lo que ve, y sobre todo con aquellas cosas que lo tocan hasta lo más profundo. 


No se cómo, ni cuándo. Ni siquiera se con quién; pero en algún momento de mi vida me gustaría vivir una historia de amor de película, una de esas historias donde todo encaja perfectamente entre quienes se enamoran, donde las peleas siempre se arreglan y terminan en un abrazo, donde todo es ternura.
Una de esas historias que duran para siempre.

Peter-

martes, 10 de noviembre de 2015

Sky Sailing


Cada atardecer es único, pero aquel fue sin dudas uno de esos que nunca se olvidan, esos que quedan impregnados en los sentidos para siempre. No pude más que acercarme a la ventana y quedarme ahí, contemplando lo maravilloso de aquella imagen que poco a poco iba transformándose en otra, y luego en otra más, aunque todas en cierta forma se parecían; se trataba de una misma puesta de sol. A lo lejos, montones de árboles -o sus siluetas oscurecidas-, un mar de lucecitas amarillas, un avión que partía hacia algún lugar y pinceladas en anaranjados de sueño, violetas de magia y rosados de nostalgia que hacían de nubes en aquella obra magnífica, cuyo escenario era el cielo y su final una sonrisa en los labios del afortunado espectador. Nunca iba a volver a repetirse, quien pudiera apreciarla definitivamente se sentiría dichoso por siempre.
Esa voz ya conocida por mis sentidos, un tanto áspera y dulce a la vez, me regalaba una vez más aquella canción que tanto me transportaba, y me dejaba navegar entre aquellas nubes pinceladas, como quien monta un barrilete, un globo de aire caliente. Como quien sabe volar con la imaginación.

Volví a casa, no sé cuánto tiempo pasé asomado a la ventana. Lo que sí se es que hay momentos en la vida en los que uno se siente afortunado. Este -el presente- es uno de ellos. 

Peter-

What if we go a little back?




Era una tarde soleada de Noviembre, uno de esos sábados que vienen y traen suaves aires de nostalgia y ese leve aroma a vainilla. Uno de esos días en los que todo parece haber vuelto veinte años atrás, a la simpleza y calidez de aquellos tiempos. Mientras fijaba mis ojos en los azulejos amarillos de la cocina y respiraba una taza de té con canela, mis oídos se deleitaban al escuchar viejas canciones en la radio y no dejaban de maravillarme los reflejos del sol en las paredes de los edificios que veía desde la ventana. Pensaba en cuánto tiempo había pasado desde aquellos días en los que todo lo que hoy llamamos cotidiano, era apenas un sueño, uno muy lejano. Y llegué a la conclusión de que seria lindo volver, aunque sea por unos instantes, a esos tiempos, a vivir sin celular, sin tanta globalización, a escuchar una y otra vez el ultimo disco de The Smiths, a escribirnos cartas, a esperar ansiosos la respuesta. A todos esos detalles que poco a poco el tiempo se encargó de hacernos olvidar.

Peter-

domingo, 25 de octubre de 2015

1996



Una vez más nos encontrábamos rodando una nueva aventura. Conducía la camioneta por una ruta inmensa y solitaria mientras compartía un café con los mejores amigos que pude tener en esta vida. A ambos lados de aquel camino se extendía una inmensidad de llanura salpicada de árboles, íbamos rumbo a San Francisco, algo que habíamos soñado desde hacía mucho tiempo. 
A decir verdad, creo que no hay sensación más hermosa que esa que nos inunda cuando somos conscientes de que estamos haciendo realidad un sueño; eso que sentimos cuando realmente nos damos cuenta de que aquello que parecía tan lejano, hoy es algo concreto, algo real.

Miraba sus rostros sonrientes, y no podía evitar sonreír yo también, y sentirme lleno de felicidad. Una felicidad que sin dudas no podía ser expresada con palabras.
Poco a poco otro día iba llegando a su fin, las nubes a lo lejos dejaban su blanco tan cotidiano para teñirse ahora de infinitos anaranjados y rosados únicos, irrepetibles, solo existentes en aquel instante que se hizo infinito en nuestros ojos. Algunos pájaros volaban cerca de nosotros, casi que nos regalaban su canto como música de fondo. Sonaban algunas guitarras, un banjo, unas suaves notas de piano; indudablemente una vez más las viejas melodías de folk eran nuestras compañeras de viaje. 
En ese momento no pude más que cerrar por un segundo los ojos, respirar hondo y dar gracias por ser tan afortunado.

Peter-

Everyday is like sunday



Se acercaba el verano y con el, las tardes de sol tibio que tanto extrañaba. Las ganas de salir, de viajar a algún lugar lejano, se hacían más y más grandes a medida que el año llegaba a su fin; una vez más volvía aquel sentimiento tan típico en mí en esas épocas. 
En mi cabeza sonaban canciones de The Smiths y otras muchas bandas que luego se materializaban en el aire cuando presionaba el botón de "play" y comenzaba a rodar el cassette de compilados de los '80 que había grabado hacía ya mucho tiempo atrás.
Desde mi ventana podía ver un enorme pedazo de cielo celeste, un pino donde de vez en cuando se posaba algún pájaro a cantar y una pared de ladrillos rojizos bañada por algunos cálidos rayos de sol. El aire poco a poco se llenaba de aroma a té con canela y galletas de vainilla; t
odo era tan tranquilo que hubiera deseado quedarme en aquella tarde para siempre. Faltaban apenas unas semanas para que otro año pasara a ser un recuerdo, y cada vez menos para emprender aquel viaje que hasta entonces había estado solo en mis pensamientos. 

Y eso me hacía sentir inmensamente feliz.

Peter-

jueves, 15 de octubre de 2015

Choose to give up or to keep trying


"When you try your best but you don't succeed" canta Chris Martin, y a decir verdad estos últimos días me siento así. A veces es necesario enfrentarnos a situaciones que sabemos que nos cuesta superar, porque ya nos hemos encontrado con ellas en tiempos anteriores. En mi caso, ese enorme muro a superar son los exámenes de matemática, una materia a la que toda mi vida le tuve miedo, y que siempre me costó el triple que cualquier otra. Estoy terminando el Ciclo Básico para ingresar a la Universidad de Buenos Aires y seguir mi ansiada carrera de Diseño Gráfico. 
Y pienso ¿para qué me sirve saber cómo resolver una función trigonométrica si voy a dedicarme a algo que no tiene nada que ver? y la respuesta es, evidentemente, para nada. Sin embargo, como la materia está ahí, y es parte de la etapa a superar -llámese filtro- para luego comenzar la carrera, quiera o no, me sea fácil o complicadísima, tengo que aprobarla. Es la tercera vez que curso matemática, desde 2013 hasta ahora, pero el punto es que las otras veces no me preparé como debía, como la materia lo requería, llegaba tarde a las clases porque vivo en la otra punta de la ciudad, y ni siquiera tomé clases particulares para reforzar los conocimientos. Pero esta vez si, esta vez llegué todos los días temprano, me senté todas las clases en la primera fila del aula para poder escuchar mejor, gasté tiempo y dinero en una profesora particular y lo más increíble es que todo esto funcionó, que empecé a entender lo que antes me parecía un idioma de otro planeta, que logré resolver ejercicios que nunca imaginé que alcanzaría a resolver, me sentía preparado como nunca. Pero no, una vez más el muro se alzó ante mi, el examen estaba diagramado de una forma que yo nunca había visto ni estudiado, obviamente me fue mal.

Las cosas muchas veces suelen llegarme con efecto tardío, en especial las emociones fuertes, y en especial las negativas. El mismo día que rendí el examen sentía que todo estaba bien, que no pasaba nada. "Puedo rendir un recuperatorio y aprobarlo", pensaba. Y es cierto, puedo hacerlo, y voy a hacerlo, pero el problema es que ya no tengo ganas; después de ver que di mi mejor esfuerzo y que ni aún así fue suficiente, es como que perdí gran parte del entusiasmo que tenía antes de rendir. Una parte de mi no se da por vencida, pero otra, por momentos más grande, me hace sentir que ya es en vano, que no vale la pena, y lo último que quiero es que esa sea la parte que gane la batalla.

Peter-

domingo, 27 de septiembre de 2015

Un poco de lo que soy

Si hay algo que disfruto mucho es hablar con mis amigos de las cosas que nos gustan, y al hacerlo, descubrir montones de otras que aún no conocemos. Es por eso que hoy se me ocurrió compartir con ustedes algunas de las cosas que más amo en esta vida... Elegí las que me parecen más interesantes:

• Creo en Dios por sobre todas las cosas. Lejos de ser una religión, es mi forma de vida.
• Amo la música, no suelo pasar ni un solo día sin música en mis oídos. A lo largo de los años fui variando de estilos, aunque lo que me gustaba cuando tenía 18, sigue gustándome actualmente.
• Soy bastante detallista, cuando hago algo no me gusta hacerlo así nomas ni dejarlo por la mitad. Me gusta sentirme realmente conforme con el resultado.
• Valoro a mi familia y a mis amigos más que cualquier cosa en el mundo, intento siempre hacerme tiempo para disfrutar de salir con mi familia a algún lado, y para ver a mis amigos aunque sea unas horas.
• Mi momento preferido del día es el atardecer.
• La fotografía y el diseño son mi vida. Junto con la literatura, son mis tres formas preferidas de arte.
• Amo viajar, y aunque todavía no tuve la dicha de conocer otros países, está en mis planes a corto plazo hacer un viaje a algún lugar lejano.
• Me fascinan los idiomas, hablo fluidamente inglés, pero nunca tomé clases, aprendí lo básico en la escuela secundaria y el resto lo incorporé casi automáticamente al escuchar música y ver películas subtituladas. En mi lista de pendientes está aprender alemán, francés y noruego.
• Todos los paisajes me fascinan, pero si tuviera que elegir uno -o dos-, serían las montañas en invierno y la playa en verano.
• Me fascinan los puertos, los contenedores y todo lo que tenga que ver con el comercio marítimo.
• Soy obsesivo del orden y la limpieza, no me gusta cuando las cosas no están en su lugar.
• Amo a los animales y estoy en contra de las organizaciones que lucran a través de ellos, como los zoológicos.
• Si hay un lugar en el mundo -o dos- que me fascinan son Europa y Estados Unidos. Uno de mis grandes sueños es recorrer durante un tiempo estos lugares tan hermosos.
• Mis películas preferidas son las comedias o aquellas que reflejan valores como el amor o la amistad. The Perks of Being a Wallflower, What Happens in Vegas y The Sisterhood of the Traveling Pants son algunas de mis favoritas.
• Me fascina leer, he leído muchos libros y tengo una lista -larga- de otros pendientes de leer. 
• Soy muy fan de Harry Potter, es algo que está presente siempre en mi día a día. Soy de Hufflepuff por elección, aunque nunca hice el test de Pottermore.
• Me encanta escribir, tanto cuentos como relatos cortos y frases que se me ocurren.
• Mi lugar en el mundo es mi casa, sea donde sea que se encuentre, siempre y cuando esté con mi familia. 
• A veces suelo sentirme inseguro de mi mismo, y eso me produce tristeza, pero luego se me pasa, al darme cuenta de que estoy rodeado de personas que me aman como soy, y con las que siempre puedo contar.
• Me gustan los lugares tranquilos, sin mucho ruido y con más árboles que edificios.
• Me mudé muchas veces, y viví en muchos lugares. Eso produjo en mi una gran facilidad para adaptarme a nuevos entornos, sin embargo hasta los 17 años fui muy tímido.
• Disfruto mucho de los pequeños detalles de la vida.
• Amo andar en bicicleta y en longboard.
• El deporte que más me gusta es el béisbol.
• Quiero comprarme una camioneta y usarla para viajar con mis amigos.
• Amo la década de los '90, creo que mi generación y yo tuvimos la mejor infancia del mundo, con programas de TV como Rugrats, Kids Next Door, Hey Arnold!, Rocket Power, etcétera.

En fin, esto es mucho de lo que soy, lo que forma parte de mi mundo, y me hace feliz poder compartirlo con ustedes (:

Peter -



martes, 22 de septiembre de 2015

Quizás es pedir demasiado


Una lluvia gélida, casi imperceptible, no deja de caer en la ciudad; una forma extraña de comenzar la primavera en este rincón del mundo. 
Desde hace algunos días vengo sintiendo una especie de tristeza relacionada con algunas cosas que viví -o no- desde que era un niño hasta hoy. Si alguien me pidiera que enunciara un aspecto de mi forma de ser, ese sería el de ser muy sentimental -a veces demasiado, al punto de que llega a perjudicarme-. Una de las razones por las que ser de esa forma a veces me perjudica es el hecho de apegarme mucho a la gente, de darles suprema importancia a las personas, y de pretender que ese sentimiento sea recíproco. Ante todo no quiero que se me malinterprete: tengo amigos a quienes amo profundamente, y se que ellos sienten lo mismo por mi, sin embargo a veces no puedo evitar sentirme triste al ver que la tecnología de hoy en día en cierta forma ha desvirtuado las relaciones entre las personas, incluyendo a mis amigos. A veces pienso en lo hermoso de pasarse horas hablando por teléfono, o en lo lindo que era -hace varios años atrás- enviar una carta y esperar ansioso por la respuesta... y me doy cuenta de que hoy ya no existe todo eso, y es lamentable. Me pregunto por qué la gente deja que la tecnología se los trague, al punto de olvidarse de cosas tan simples y tan agradables como lo son esas que mencionaba. Tengo un celular modelo 2006, sin WhatsApp ni nada que se le parezca, y no pienso dejar de usarlo hasta que deje de funcionar, justamente porque no quiero perder esa esencia, no quiero soltar lo que sin dudas es algo de lo más lindo en la vida. Me hace sentir triste ser casi siempre el único que elija una llamada antes que enviar un audio, o sentir que no hay nadie con quien enviarme cartas aunque vivamos en la misma ciudad; y no es porque no sean mis amigos o no me quieran, es simplemente porque ya nadie se toma el trabajo de hacerlo. He escuchado alguna vez eso de sentirse solo aún estando rodeado de gente. A veces me siento así.

Peter-

lunes, 21 de septiembre de 2015

Todo lo que quisiera hacer

Una de las cosas más difíciles de la vida de estudiante universitario es tener que establecer prioridades, tener que elegir qué hacer y qué dejar para después -un después indefinido-. Personalmente, lo que más me molesta es ver que pasan los días, las semanas, y no dispongo de una tarde libre para dedicar puramente a sentarme frente a la notebook, con un café de por medio, y leer cada uno de los blogs que sigo. No dejo de pensar en las hermosas historias que me pierdo, simplemente por no tener tiempo, y todo lo que queda sin ser escrito, porque cuando viene a mi cabeza no dispongo de ese rato para compartirlo aquí con quienes quieran leerlo.
Me frustra un poco todo esto, y ver que mucho de lo que quiero hacer, no puedo ni siquiera empezarlo, porque siempre hay algo más importante primero.

Yo elegí estudiar una carrera universitaria, nadie me obligó a hacerlo, y me hace inmensamente feliz tener la posibilidad de seguir aprendiendo, es solo que me da cierta impotencia no poder encontrar un espacio para cada cosa, y así sentir que estoy haciendo todo lo que quiero hacer. Sé que en el verano voy a tener mucho más tiempo libre, una vez que hayan terminado los exámenes, pero para el verano faltan tres meses, y no podría estar tres meses sin escribir, eso sería mucho tiempo. Pronto -espero- encontraré la manera de acomodar cada una de mis obligaciones, y cada una de las cosas que hago simplemente por placer -como escribir-, para no dejar nada de lado y poder sentirme realmente completo.



Peter-

miércoles, 26 de agosto de 2015

Instantes



Cuando llega el atardecer, y los recuerdos comienzan a hacer erizar la piel, una sonrisa se dibuja levemente en los rostros, y en los corazones brincan montones de pequeñas partículas de alegría...

La vida es larga, y viene llena de sorpresas.


Peter//

martes, 11 de agosto de 2015

Somewhere only we know

Íbamos por una vieja carretera rumbo a la costa del pacífico. Recuerdo las nubes teñidas de anaranjado, las luces de colores a lo lejos, estábamos cerca de una pequeña ciudad. Recuerdo la inmensa felicidad que sentía al ver que estaba realizando por fin uno de mis más grandes sueños; ya no era mi imaginación, realmente estaba sucediendo.
Recuerdo haber mirado hacia mi derecha y haberme encontrado con esos ojos llenos de luz y alegría que me miraban mientras la sonrisa más linda que vi jamás, se hacía cada vez más grande en aquel rostro de tez blanca y múltiples y hermosas pecas.


En la radio sonaba música folk, y recuerdo que cantábamos y nos reíamos cuando nos equivocábamos en la letra... amaba su risa, y cómo en sus ojos se dibujaba una pequeña curva hacia abajo, y cómo brillaban cuando se reía. 

Anochecía, ahora aquellas luces lejanas eran las pequeñas casas que nos rodeaban; estábamos a mitad de viaje. Bajamos de la camioneta y buscamos un lugar para dormir, sabiendo que mañana sería otro grandioso día, otro tramo de esa gran aventura que elegimos descubrir juntos.

Peter//

lunes, 27 de julio de 2015

Live today and dream tomorrow

Si hay algo que constantemente me ocupa la cabeza es el poder realizar mis sueños. Tengo muchos, a decir verdad. Algunos, quizás, más grandes, más complejos; otros más simples y pequeños. Uno de mis más grandes sueños es viajar, pero no viajar planificando todo, sino hacerlo casi a la deriva -en un buen sentido, claro-. Viajar sin gastar enormes cantidades de dinero, sino disfrutando de los pequeños detalles que la naturaleza nos regala gratuitamente. Viajar sin costosas habitaciones de hotel, sin pasajes en primera clase, ni caros y extravagantes platos en lujosos restaurantes. Viajar con ese espíritu aventurero, acampar en medio de la montaña, o pasar las noches en hostels, comer comidas típicas, que siempre son mucho menos costosas y mil veces más ricas.
Anhelo con todas mis fuerzas disfrutar de esos viajes, de perderme en las callecitas de alguna ciudad, de hablar con gente con la que quizás nunca más vaya a volver a encontrarme, aprender de ellos. Deseo que llegue el día en el que, valija lista y pasajes en mano, pueda ver la tierra hacerse pequeñita desde la ventanilla de algún avión, cerrar los ojos y sonreír, sabiendo que voy rumbo a miles de nuevas aventuras que me esperan por ahí. 

Peter//

miércoles, 22 de julio de 2015

You and me and the world




Contigo sería capaz de atravesar el mundo, imagínalo: una camioneta, un poco de música folk, una ruta hacia algún lugar... ¿no es a caso el escenario perfecto para vivir aventuras inolvidables?. Imagína que nada nos detuviera, que no hubiese que cumplir obligaciones, que pudiéramos ser libres de tomarnos todo el tiempo del mundo para descubrir todo lo que hay ahí afuera. Imagína lo felices que seríamos, ¿puedes verlo? cierra los ojos, quizás así logres visualizarlo más claramente. 
Pienso en lo hermoso que sería rodar los caminos de Norteamérica, desde Nueva York hasta California, desde Canadá hasta el sur, siempre juntos, siempre en compañía, uno del otro. Imagínate cuántas cosas maravillosas viviríamos, imagínate el sol de un atardecer en medio de Arizona, o cruzar el Golden Gate una tarde de verano... Piensa en todas las personas que conoceríamos, los recuerdos que guardaríamos para siempre. 

Contigo, solo contigo, sería capaz de atravesar el mundo, ¿qué dices? ¿vienes conmigo?

Peter//

martes, 21 de julio de 2015

Abrazarte

Abrazarte es mucho más que eso. Abrazarte es tenerte cerca, es decirte lo que creo que ni un millón de intentos podrían lograr expresar con palabras. Abrazarte es saber que lo que nos une es mucho más fuerte que cualquier dificultad, que todo lo que vivimos es lo que nos mantiene unidos. Es sentir que nada de lo que hay afuera puede hacerme daño, porque tu también estás abrazándome. Abrazarte es acariciar tu cabeza, sonreír de oreja a oreja, sentir el alma plena. Abrazarte es estar en casa. 
Y cuando te extraño, quiero verte y abrazarte, quiero disfrutar una vez más de esos segundos que se hacen eternos, quiero verte sonreír, quiero ver esos ojos llenos de vida, de luz. Estoy seguro de que hay muchas personas que aún no logran valorar lo infinitamente precioso que es un abrazo, pero me alcanza con saber que tu lo haces, y que cuento siempre con el tuyo. 


Peter//

A todas y cada una de las personas que siempre me regalan sus abrazos, gracias.

sábado, 18 de julio de 2015

Invierno

Era una tarde extraña de fines de junio. Había llovido todo el día, después de algunas semanas seguidas de sol. 
Miré por la ventanilla hacia aquel cielo de nubes enormes y respiré un poco de aire fresco. Una de ellas, una entre montones, tenía un reflejo de sol tan cálido que no encajaba con aquel clima helado. Siempre me llamó la atención lo asombroso que puede ser el cielo, sus infinitos detalles, únicos e irrepetibles. Siempre me fascinaron las nubes, en especial esas que parecen copos de algodón, y más aún cuando el sol las baña de tonos anaranjados y rosas.

En aquel momento, sin apartar la mirada de ese cielo infinito, pensé en lo hermoso que sería montar una especie de pequeña nave en forma de bola de cristal y salir disparado hacia arriba, navegando sin rumbo ni tiempo entre la inmensidad de las nubes al atardecer.

Peter//

jueves, 9 de julio de 2015

Otro año más




Cuando me pongo a pensar en lo rápido que pasa el tiempo, realmente me cuesta creerlo. Es increíble que en algunas horas nomas, se cumplan 24 años de que llegué a este mundo. Pero más increíble aún es que pareciera que fue ayer cuando cumplí 19. A veces siento que estos últimos años no existieron, o que no fueron cinco sino dos, o algo así... Es impresionante pensar en todo lo que viví y disfruté desde esos días en que era un adolescente hasta hoy, que podría decirse que me he convertido en adulto. Dicen que cuando uno disfruta de lo que está viviendo, el tiempo pasa más rápido, y creo que hay mucho de verdad en eso. Estos últimos años fueron realmente hermosos, y mirando un poco hacia atrás, me alegra poder ver que fui conociendo personas increíbles, que hoy son más que importantes en mi vida, fui creciendo mucho como persona, aprendiendo de a poco a llegar a ser lo que quiero ser, dejando de lado actitudes que me hacían mal, volviéndome más fuerte y estando cada día más seguro de mi mismo. Me alegra ver que evolucioné en mi vocación, -el diseño, que es lo que amo-, me alegra darme cuenta de que estoy comenzando nuevos proyectos y saber que estoy rodeado de gente que me quiere y me apoya siempre en todo lo que haga. 
Al pensar en ese enorme número, veinticuatro, no puedo evitar sentir algo de vértigo y el estómago un poco revuelto, como si en un abrir y cerrar de ojos, me viera casado, con hijos y una vida de hombre grande. No tengo miedo a crecer, eso me parece absurdo; es solo que la rapidez con que pasa el tiempo a veces me asusta, o me asombra, me hace pensar que la vida es mucho más corta de lo que parece, pero eso, lejos de amedrentarme, me da fuerzas para seguir adelante, para hacer todo lo que me sea posible para concretar mis sueños y proyectos, para llegar a viejo con una sonrisa, sabiendo que disfruté cada instante de mi vida, que llegué a ser quien siempre quise ser.

Peter//

jueves, 18 de junio de 2015

Crear

Por momentos me invade la sensación de que lo que hago es una copia de algo mejor. Me frustra un poco no encontrar ideas nuevas, y sentir que los días de no inspiración se repiten más de lo que deberían. Me encantaría poder crear algo que se diferencie de lo demás, algo único, distinto. Algo que al verlo, la gente sepa que lo hice yo. Muchos son los diseñadores e ilustradores que me inspiran, y puedo asegurar que cada uno de ellos tiene un estilo propio, único e irrepetible. Cuando veo uno de sus trabajos en algún lugar se de quién es; para mi es obvio, y para otros que también los admiran, igual. Sin embargo yo no logro aún encontrar esa distinción. Hace tiempo que no no logro. Quizás si, este verano comencé a desarrollar mi estilo propio, pero hay mucho que pulir y me cuesta. A veces, aunque no quiera, termino comparándome con otros, termino sintiendo que lo mío no vale, que es un simple intento inconcluso. 

Peter//

lunes, 15 de junio de 2015

Monday




Pienso 
en lo hermoso que debe ser 
cambiarle la vida a alguien.

Peter//

martes, 9 de junio de 2015

Ojalá lo leyeras





















En mis veintitrés años de existencia, puedo decir que hubo solo dos personas de las que estuve enamorado -y no suelo hablar de esto, pero hoy sentí hacerlo, que va-. 
Con una de ellas compartí lo que fue mi primer relación de pareja propiamente dicha. En ese año juntos, descubrimos muchísimas cosas, compartimos otras tantas y terminamos entendiendo que eramos diferentes, y que eso, lejos de complementarnos, nos llevó a seguir cada uno su camino. 

Con la otra persona compartí montones de momentos, pero desde otro lugar. Es más grande que yo por algunos años, por lo que nunca me animé a darle el más mínimo indicio de nada. Nos conocimos en el instituto cuando yo tenía 18 y ella 25, si no recuerdo mal. Casualmente yo estaba de novio con la primer persona de la que hablaba, cuando ella comenzó a trabajar ahí. Recuerdo que hablábamos de mil cosas, y que cuando yo tenía algún problema con quien por entonces era mi novia, sabía que podía hablar con ella y que iba a encontrar una respuesta, o por lo menos a alguien que en ese momento me escuchara. 

Pasó el tiempo; cinco años ya de aquellos días en que conocí a alguien que terminó por convertirse en esa especie de sueño inalcanzable que todos alguna vez tuvimos.

Ante todo, no quiero que se me malinterprete: nunca pasó nada entre la segunda persona de la que hablo y yo, ni antes ni después de terminar la relación con mi novia. Nunca engañé a nadie ni lo haría tampoco, me parece algo innecesario.

Este verano que pasó, mientras tomaba un café con unos amigos, 
de casualidad me encontré con ella, con aquella mujer que al mirarla, literalmente se me revolvía el estómago, me ponía nervioso como un nene, y a veces hasta me temblaba la voz. Me encontré con ella y no pude evitar una vez mas mirarla a los ojos, como quien busca en un esforzado intento, transmitirle al otro lo que siente, sin decirlo, solo con la mirada. Esos ojos que desde hace ya tiempo se quedaron con una parte de mi. No pude evitar abrazarla. No quería evitarlo. No podía creer que después de un año de no vernos, desde que dejé el instituto, estábamos ahí, uno en frente del otro, hablando de nuestras vidas. 
Entre tantas palabras, me dijo que fuera a visitarlos al instituto. -No creo que sea lo mejor- respondí, y es que forma parte de mi pasado, y no quiero volver atrás, -pero quiero verte a vos- agregué luego; y casi sin pensarlo, traicionado por un inconsciente que no daba más de ansias, se me escapó y se lo dije: -dame tu dirección-. Me quedé helado. ¿Era realmente consciente de lo que acababa de decir? fue un microsegundo donde no supe en absoluto qué acababa de pasar, ni qué iba a venir después. -dale!- me respondió ella, y una vez más sus ojos encontraron los míos, y esa sonrisa tímida, hermosa, se dibujó en ese rostro que nunca me canso de mirar. En seguida, dándose cuenta de lo que estaba pasando, se arrepintió: -me van a matar en el instituto si se enteran, yo me muero de ganas!, pero me van a matar- No podía creer lo que oía. estaba echándose hacia atrás! De un segundo a otro entendí que todo lo que yo sentía no era solo mío, ella también sentía lo mismo, y aún así no se animaba a regalarnos a ambos esa inmensa felicidad compartir tiempo juntos, después de tanto tiempo...

Nos despedimos, no sin antes abrazarnos una vez más. Otra vez mis manos acariciaban esa espalda, otra vez ese perfume me invadía, otra vez los nervios, el estómago revuelto. No quería soltarla pero lo hice. Nos despedimos y no volvimos a vernos; de hecho, no se si alguna vez nos encontraremos de nuevo, pero me bastó aquel día para saber que eso que yo sentía, ese amor, no era solo mío, era de los dos.

Peter//

domingo, 7 de junio de 2015

Azul




Caminaba 
por aquel muelle, 
buscando el viento frío de la costa,
y la fuerza de las olas;
deseando que me llevaran 

a lugares 

lejanos...


Peter//

sábado, 6 de junio de 2015

Marzo


Todo era mágico aquella noche. El verano casi llegaba a su fin, yo estaba lejos de casa. 
Todo era mágico, todo parecía estar en perfecta armonía, como si cada elemento que componía esa atmósfera que me hipnotizaba se hubiera puesto de acuerdo con todos los demás, en un plan secreto, para hacer de esa una noche perfecta.

Afuera, en el cielo, la luna iluminaba con su luz tiza todo a mi alrededor; sobre la hierba cientos de luciérnagas llenaban el aire de magia. ¿Hay acaso en la naturaleza alguna criatura más mágica que una luciérnaga? 

Sonaban melodías de fondo, melodías abstractas, espaciales, un ballet cósmico de notas sin fin. 
Adentro, en la cabaña, luces de todos los colores colgaban del tejado, guirnaldas, velas, lámparas de papel. La fiesta bohemia había comenzado. 

Todo era mágico aquella noche, y eso solo era el comienzo.

Peter//

miércoles, 3 de junio de 2015

Mi Tiempo

Mi tiempo es cada día, son las horas que dedico a hacer lo que me gusta, y que ocupo en cumplir mis obligaciones. Mi tiempo se divide en muchas cosas, y a veces no alcanza, y eso un poco me frustra. Creo que todos hemos necesitado alguna vez -por no decir siempre- que nuestro día dure veintiséis, veintiocho horas, como para poder llegar a hacer todo lo que en veinticuatro no podemos. Claro que esa no sería la solución, porque aunque tuviéramos más horas al día, siempre habría cosas que no llegaríamos a hacer, siempre sentiríamos que el tiempo no nos rinde.
Mi tiempo, como decía, a veces no me alcanza. Trabajo, universidad y descanso, son quienes se lo llevan prácticamente todo. Volví hace un tiempo a escribir en mi blog, algo que había dejado, justamente, por falta de tiempo. Y comencé a leer a personas que escriben cosas geniales, y con alegría me di cuenta de que varias de esas personas disfrutan también de leer lo que yo escribo; entonces, me lamento cuando no tengo tiempo de sentarme en mi escritorio a escribir, a leer, a dejar un simple comentario en cada texto -un comentario con dedicación, no uno así nomás-. Me da pena que pasen las semanas, y sentir que estoy perdiéndome de leer muchas de las cosas que cada una de las personas a las que sigo escribe en su espacio; pero al mismo tiempo, cuando puedo hacerme de unos minutos -como ahora, antes de almorzar- para sentarme y escribir aunque sea unas lineas, me siento bien, siento que estoy haciendo lo que tengo que hacer. No quiero abandonar este lugar ni siquiera por un día, ni quiero dejar de leer a quienes me hace tan bien leer, solo es cuestión de tiempo.

Peter//

jueves, 28 de mayo de 2015

Aire

A veces, no me gusta terminar las oraciones con un punto final, porque me da una sensación un tanto drástica, terminante, fría. 
A veces termino las oraciones con una coma, aunque después de ella no vengan más letras, aunque queden de alguna forma 'inconclusas'. Siento que de esa manera el lector puede seguir de largo, respirar luego de terminar de leer, y quizás inventar lo que falta. 

Peter//

lunes, 18 de mayo de 2015

Wanderlust



Quiero
 tomarme un avión en Ezeiza y aterrizar en el John F. Kennedy Airport de Nueva York. Quiero pasear por Manhattan de noche, ir a caminar un sábado de otoño al Central Park y tomarme un capuchino en una cafetería de los suburbios. Alquilar un auto y manejar hasta Boston, recorrer esas callecitas llenas de árboles. Quiero trepar las montañas de Oregon, visitar los pueblos antiguos de Nuevo México, ir a Nueva Orleans a llenarme de hermoso jazz y viajar por Alabama en una ranchera con un grupo de músicos campiranos tocando el banjo en una larga improvisación. 

Quiero llegar a San Francisco y cruzar el Golden Gate justo en el momento en que se pone el sol, y mientras mis ojos se tiñen de anaranjado, subirle el volumen a alguna canción de Norah Jones. Quiero juntar un grupo de amigos y disfrutar de los mejores días del mundo en el Bonnaroo, con música de sueños y té con vainilla. 

Quiero volver, mirar las fotos, cerrar los ojos y sonreír. 

Abril 30, 2014.

Peter//

sábado, 16 de mayo de 2015

Puentes

Creo que es inevitable sentir un poco de tristeza al darnos cuenta de que varias personas que en algún momento fueron una parte importante de nuestra vida, de a poco fueron desapareciendo, sin un aparente motivo. Eso es por lo que estoy transitando en estos días. Me di cuenta de que ciertas personas con quienes compartí momentos hermosos, hace no mucho tiempo, pareciera como que se olvidaron de que existo. Quizás suene un tanto dramático o exagerado, pero es puramente así. Cuando alguien se aleja de otra persona, generalmente tiene un motivo, y uno puede llegar a entender ese motivo, hablando con esa persona o incluso por deducción propia; sin embargo cuando alguien se aleja simplemente porque sí, sin dar explicaciones, sin motivo alguno -sé que no les hice nada malo-, entonces uno se queda perplejo, desconcertado, sin encontrar una respuesta. Uno intenta volver a entablar conversación, intenta reconstruir esa buena amistad que en algún momento supieron compartir y disfrutar. Sin embargo pareciera que solo uno es el que intenta. El otro simplemente se limita a leer los mensajes y no responderlos, o a contestar con aires fríos, dando a entender que no hay de su parte muchas ganas de concretar un reencuentro. 

Estos últimos días me pregunté una y otra vez por qué. Por qué una de mis compañeras de la facultad, con quien eramos tan unidos el año anterior, hizo una fiesta de cumpleaños, invitó a todo el grupo, pero se olvidó de mi. O, por citar otro ejemplo, por qué Sara, con quien compartimos miles de momentos hermosos y una enorme amistad, no me escribe desde febrero, cuando nos vimos por última vez. En Junio vuelve a Suiza, y vaya uno a saber cuándo volveremos a vernos. 


Me preguntaba por qué las relaciones tienen que ser tan complicadas, por qué la gente muchas veces tiende a desaparecer así como así, sin motivo, sin explicación. Entiendo que todos tenemos nuestras obligaciones, y que eso muchas veces reduce el tiempo que podemos dedicar a disfrutar con nuestros amigos, sin embargo también sé que cuando a uno algo le importa, cuando algo es indispensable para la vida de una persona, esta lo busca, lo mantiene vivo, lo cuida como el más preciado de los tesoros. Y pienso que la amistad es justamente eso, un tesoro, uno muy grande. Una verdadera amistad vale mucho más que muchas cosas, y como tal, es necesario protegerla.

Hablando con mis hermanos hace dos días, terminé de entender que uno a veces necesita un poco de agua helada en la espalda para reaccionar y darse cuenta de ciertas cosas. En este caso, era necesario abrir los ojos y darme cuenta de esto, para entender que -aunque suene un tanto trágico- es necesario dejar de aferrarse tan fuertemente a las personas, porque aunque no parezca, todos estamos expuestos al cambio, a dejar de estar, a ir desapareciendo de a poco. La diferencia es que algunos, pese a la falta de tiempo y a las obligaciones, siempre buscan un momento para encontrarse.

Peter//

sábado, 9 de mayo de 2015

Días Cero



A veces simplemente me siento carente de inspiración. Creo que a todos nos ha pasado alguna vez, todos en algún momento hemos sentido esa necesidad de hacer algo, de crear -lo que sea, pero crear-, y no saber cómo empezar. Por momentos siento esa incomodidad de no encontrar la manera de expresar lo que tengo en la cabeza, a través de mis ilustraciones, y eso, a decir verdad, me molesta un poco. Cuando alguien está avocado a alguna rama del arte -o a varias-, esa falta de inspiración se hace aún más notoria. Quiero decir, una persona puede sentirse no inspirada para pintar una pared de la habitación, o para cocinar algo rico para cenar; pero -será que lo veo desde mi lugar-, cuando un diseñador, o un fotógrafo, o un músico, no encuentra la manera de comunicarle al resto del mundo aquello que en ese momento le ocupa la cabeza, esa falta de inspiración se nota demasiado, y a veces aún llega a afectar otras áreas de la vida de esa persona.

Se que estoy recién en el comienzo, y soy consciente de que hay cientos de miles de diseñadores gráficos e ilustradores mucho más avanzados que yo, y -aunque parezca un poco tonto- eso también ayuda a que yo mismo me frene. Me paso bastante tiempo leyendo e investigando sobre artistas que me inspiran, y al ver su trabajo, y el nivel al que llegaron, por momentos pienso "¿qué estoy haciendo?" y me digo a mi mismo, en un tono un poco de reproche, "no voy a poder alcanzar a esta gente nunca! son genios".
Me desanimo un poco, a mi mismo. Y lo hago sin darme cuenta -hasta luego de un rato de pensarlo dos veces- de que no hay por qué compararse con otros. La vida de cada uno es justamente eso, de cada uno. No hay por qué alcanzar el nivel de nadie, ni es una obligación el superar a otros. La vida no es una carrera para ver quién vende más en el mes, la vida está para vivirla, para crecer a nuestro tiempo, así como los demás -cada una de esas personas a las que tanto admiro- crecieron al suyo, y llegaron a ser lo que hoy son, pero -seguramente- pasando primero por muchos de esos momentos de falta de inspiración. 


Peter//

domingo, 3 de mayo de 2015

Arizona



Un viaje por la carretera en una vieja van, con mis mejores amigos en esta vida. Kilómetros de campo, árboles, pájaros volando por ahí. A lo lejos las montañas, y más, mucha más planicie infinita. Mirando por un instante hacia el horizonte, miles de imágenes cruzaron mi mente como los fotogramas de una maravillosa película. El sol alumbraba todo alrededor aquella tarde, y nosotros, viajando hacia algún lugar, nos mirábamos, cómplices, sabiendo que todos, aunque en ese momento no hubieran palabras para decirlo, eramos inmensamente felices.
Mayo.

Peter//

sábado, 2 de mayo de 2015

Always



Un día como hoy hace 18 años muchos magos y brujas increíbles dejaban este mundo luchando por defender su hogar y a los suyos, pero también muchos otros comenzarían a escribir la nueva historia de Hogwarts y mantendrían a quienes tuvieron que partir, vivos para siempre -
Together until the very end -

jueves, 30 de abril de 2015

Those Years

Siempre supe que cada persona es un universo, y que ese universo está compuesto de cosas que muchas veces no pueden ser explicadas con palabras, que solo se entienden sintiéndolas. Mi imaginación pasó por una etapa de expansión enorme en los años previos a mi adolescencia, cuando empecé a descubrir cosas nuevas, a ver el mundo que me rodeaba de una forma completamente diferente. Y esa imaginación -y esa forma de percibir el entorno y las cosas- fue creciendo, y cambiando a lo largo del tiempo. 

Si hay algo que me encanta y de lo que disfruto mucho, es de mirar 
FRIENDS. Simplemente me fascina. Amo ver sus aventuras, sus peleas -esas que cuando se dan en un grupo de amigos, son tan tiernas que más que enojarnos nos sacan una sonrisa-. Me encanta disfrutar de las pequeñas historias que viven en cada episodio; y esos años en que fueron filmadas, hace ya tiempo, siempre me parecieron mágicos. Hace aproximadamente dos meses, comencé a mirar la serie completa, desde el comienzo; y terminé de confirmar que la década de los 90 fue la mejor o una de las mejores de la historia -o por lo menos de la historia moderna-. Quiero decir, la vida diaria en esos años era sin dudas mucho más simple de lo que es hoy en día. No existían cosas como Facebook, Twitter, WhatsApp, que muchas veces alejan más que acercar, y causan más problemas que alegrías. Es cierto que todo depende de cómo uno use esas herramientas y para qué, pero en general, mirando un poco alrededor, veo personas en la calle o en donde sea, todo el tiempo pendientes de sus notificaciones, de sus mensajes, de escribir en Twitter lo que están haciendo, y hacerlo masivo, que todo el mundo lo sepa... Y no puedo evitar pensar y sentir que en esos años, donde no existía eso, donde la gente tendía a hablar más de persona a persona, y no a través de una pantalla, donde las relaciones no se basaban en redes sociales, sino en la comunicación directa, eran más simples, y por lo tanto, más lindos de vivir. 
En cierta forma, mirando FRIENDS, desde la primera temporada, que se filmó en 1994, puede percibirse ese espíritu de los años 90, en la forma de vestirse -me encanta la ropa básica, los jeans azul Francia, las camisas escocesas, las camperas de jean-, en los aparatos tecnológicos, y sobre todo en las actitudes, en las acciones de los protagonistas. ¿O acaso hay alguien que hoy en día elija llamar por teléfono para hablar con un amigo, en lugar de escribirle un mensaje en Facebook?, ¿acaso alguien ahora se toma el -maravilloso- trabajo de escribir una carta, ir a la oficina de correo y enviarla? creo que todos conocemos la respuesta. En mi opinión, pienso que es lamentable que esas cosas se hayan perdido. Es lamentable que las etapas de la vida de una persona, hoy en día se hayan adelantado tanto. Yo nací en 1991, toda mi infancia transcurrió en los años 90, y puedo asegurar que fue la mejor infancia que pude haber tenido, no por haber vivido con grandes lujos, sino justamente porque fue una infancia de cosas simples, de instantes simples. Llegar a casa después de la escuela, merendar chocolate con leche y vainillas y sentarme horas a disfrutar de Nickelodeon, Cartoon Network. Y en los recreos jugar con mis compañeros para ver quién ganaba mas figuritas de Dragon Ball, o Pokemon, ver a las nenas saltando la soga, jugando al elástico, a las escondidas, a la mancha... tantas cosas únicas que pareciera que en este presente, tan lejano de aquella infancia soñada, se perdieron.

Hace un tiempo fui a ver una muestra al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires con unos amigos, y no dejaba de fascinarme con lo que veía. En un momento, caminando por una de las salas, miré hacia mi izquierda y vi a tres nenas de no más de 7 u 8 años, sentadas en el suelo con un iPad cada una, haciendo vaya uno a saber qué. Y eso, aunque parezca muy común, me impactó mucho, y me hizo reflexionar sobre cómo en diez simples años, la humanidad cambió tan rotundamente, algunas costumbres y hábitos dejaron de existir, y sobre todo, cómo la infancia ahora pareciera ser una adultez prematura. Recuerdo que cuando estaba terminando la escuela primaria, una compañera un día trajo un celular, y revolucionó a la clase, porque era algo impensado, el celular era cosa de grandes. Ahora cada día, cuando voy camino a la universidad, veo en el colectivo nenes de primaria, de 8, 9 años, con celulares enormes, con iPads, y al mirarlos pienso, y agradezco una vez más haber disfrutado de la hermosa infancia que tuve. 

A veces, dándole un poco de vuelo a esa imaginación de la que hablaba al principio, pienso en que sería lindo volver, por lo menos por un rato, a esos años 90, a esa forma de vida tan distinta, a dejar de correr un poco y detenernos a pensar, a volver a vivir en lo simple.

Peter//

domingo, 26 de abril de 2015

Domingo

Lo más hermoso de estar sentado a la orilla del mar,o acostado en el pasto, mirando el cielo, o caminando por algún lugar, es que somos testigos de instantes únicos, que solo existen en ese momento; nunca antes y nunca más, solo en ese par de minutos. Instantes que luego, como recuerdos, viven para siempre.


Peter//