jueves, 30 de abril de 2015

Those Years

Siempre supe que cada persona es un universo, y que ese universo está compuesto de cosas que muchas veces no pueden ser explicadas con palabras, que solo se entienden sintiéndolas. Mi imaginación pasó por una etapa de expansión enorme en los años previos a mi adolescencia, cuando empecé a descubrir cosas nuevas, a ver el mundo que me rodeaba de una forma completamente diferente. Y esa imaginación -y esa forma de percibir el entorno y las cosas- fue creciendo, y cambiando a lo largo del tiempo. 

Si hay algo que me encanta y de lo que disfruto mucho, es de mirar 
FRIENDS. Simplemente me fascina. Amo ver sus aventuras, sus peleas -esas que cuando se dan en un grupo de amigos, son tan tiernas que más que enojarnos nos sacan una sonrisa-. Me encanta disfrutar de las pequeñas historias que viven en cada episodio; y esos años en que fueron filmadas, hace ya tiempo, siempre me parecieron mágicos. Hace aproximadamente dos meses, comencé a mirar la serie completa, desde el comienzo; y terminé de confirmar que la década de los 90 fue la mejor o una de las mejores de la historia -o por lo menos de la historia moderna-. Quiero decir, la vida diaria en esos años era sin dudas mucho más simple de lo que es hoy en día. No existían cosas como Facebook, Twitter, WhatsApp, que muchas veces alejan más que acercar, y causan más problemas que alegrías. Es cierto que todo depende de cómo uno use esas herramientas y para qué, pero en general, mirando un poco alrededor, veo personas en la calle o en donde sea, todo el tiempo pendientes de sus notificaciones, de sus mensajes, de escribir en Twitter lo que están haciendo, y hacerlo masivo, que todo el mundo lo sepa... Y no puedo evitar pensar y sentir que en esos años, donde no existía eso, donde la gente tendía a hablar más de persona a persona, y no a través de una pantalla, donde las relaciones no se basaban en redes sociales, sino en la comunicación directa, eran más simples, y por lo tanto, más lindos de vivir. 
En cierta forma, mirando FRIENDS, desde la primera temporada, que se filmó en 1994, puede percibirse ese espíritu de los años 90, en la forma de vestirse -me encanta la ropa básica, los jeans azul Francia, las camisas escocesas, las camperas de jean-, en los aparatos tecnológicos, y sobre todo en las actitudes, en las acciones de los protagonistas. ¿O acaso hay alguien que hoy en día elija llamar por teléfono para hablar con un amigo, en lugar de escribirle un mensaje en Facebook?, ¿acaso alguien ahora se toma el -maravilloso- trabajo de escribir una carta, ir a la oficina de correo y enviarla? creo que todos conocemos la respuesta. En mi opinión, pienso que es lamentable que esas cosas se hayan perdido. Es lamentable que las etapas de la vida de una persona, hoy en día se hayan adelantado tanto. Yo nací en 1991, toda mi infancia transcurrió en los años 90, y puedo asegurar que fue la mejor infancia que pude haber tenido, no por haber vivido con grandes lujos, sino justamente porque fue una infancia de cosas simples, de instantes simples. Llegar a casa después de la escuela, merendar chocolate con leche y vainillas y sentarme horas a disfrutar de Nickelodeon, Cartoon Network. Y en los recreos jugar con mis compañeros para ver quién ganaba mas figuritas de Dragon Ball, o Pokemon, ver a las nenas saltando la soga, jugando al elástico, a las escondidas, a la mancha... tantas cosas únicas que pareciera que en este presente, tan lejano de aquella infancia soñada, se perdieron.

Hace un tiempo fui a ver una muestra al Museo de Bellas Artes de Buenos Aires con unos amigos, y no dejaba de fascinarme con lo que veía. En un momento, caminando por una de las salas, miré hacia mi izquierda y vi a tres nenas de no más de 7 u 8 años, sentadas en el suelo con un iPad cada una, haciendo vaya uno a saber qué. Y eso, aunque parezca muy común, me impactó mucho, y me hizo reflexionar sobre cómo en diez simples años, la humanidad cambió tan rotundamente, algunas costumbres y hábitos dejaron de existir, y sobre todo, cómo la infancia ahora pareciera ser una adultez prematura. Recuerdo que cuando estaba terminando la escuela primaria, una compañera un día trajo un celular, y revolucionó a la clase, porque era algo impensado, el celular era cosa de grandes. Ahora cada día, cuando voy camino a la universidad, veo en el colectivo nenes de primaria, de 8, 9 años, con celulares enormes, con iPads, y al mirarlos pienso, y agradezco una vez más haber disfrutado de la hermosa infancia que tuve. 

A veces, dándole un poco de vuelo a esa imaginación de la que hablaba al principio, pienso en que sería lindo volver, por lo menos por un rato, a esos años 90, a esa forma de vida tan distinta, a dejar de correr un poco y detenernos a pensar, a volver a vivir en lo simple.

Peter//

domingo, 26 de abril de 2015

Domingo

Lo más hermoso de estar sentado a la orilla del mar,o acostado en el pasto, mirando el cielo, o caminando por algún lugar, es que somos testigos de instantes únicos, que solo existen en ese momento; nunca antes y nunca más, solo en ese par de minutos. Instantes que luego, como recuerdos, viven para siempre.


Peter//