jueves, 18 de junio de 2015

Crear

Por momentos me invade la sensación de que lo que hago es una copia de algo mejor. Me frustra un poco no encontrar ideas nuevas, y sentir que los días de no inspiración se repiten más de lo que deberían. Me encantaría poder crear algo que se diferencie de lo demás, algo único, distinto. Algo que al verlo, la gente sepa que lo hice yo. Muchos son los diseñadores e ilustradores que me inspiran, y puedo asegurar que cada uno de ellos tiene un estilo propio, único e irrepetible. Cuando veo uno de sus trabajos en algún lugar se de quién es; para mi es obvio, y para otros que también los admiran, igual. Sin embargo yo no logro aún encontrar esa distinción. Hace tiempo que no no logro. Quizás si, este verano comencé a desarrollar mi estilo propio, pero hay mucho que pulir y me cuesta. A veces, aunque no quiera, termino comparándome con otros, termino sintiendo que lo mío no vale, que es un simple intento inconcluso. 

Peter//

lunes, 15 de junio de 2015

Monday




Pienso 
en lo hermoso que debe ser 
cambiarle la vida a alguien.

Peter//

martes, 9 de junio de 2015

Ojalá lo leyeras





















En mis veintitrés años de existencia, puedo decir que hubo solo dos personas de las que estuve enamorado -y no suelo hablar de esto, pero hoy sentí hacerlo, que va-. 
Con una de ellas compartí lo que fue mi primer relación de pareja propiamente dicha. En ese año juntos, descubrimos muchísimas cosas, compartimos otras tantas y terminamos entendiendo que eramos diferentes, y que eso, lejos de complementarnos, nos llevó a seguir cada uno su camino. 

Con la otra persona compartí montones de momentos, pero desde otro lugar. Es más grande que yo por algunos años, por lo que nunca me animé a darle el más mínimo indicio de nada. Nos conocimos en el instituto cuando yo tenía 18 y ella 25, si no recuerdo mal. Casualmente yo estaba de novio con la primer persona de la que hablaba, cuando ella comenzó a trabajar ahí. Recuerdo que hablábamos de mil cosas, y que cuando yo tenía algún problema con quien por entonces era mi novia, sabía que podía hablar con ella y que iba a encontrar una respuesta, o por lo menos a alguien que en ese momento me escuchara. 

Pasó el tiempo; cinco años ya de aquellos días en que conocí a alguien que terminó por convertirse en esa especie de sueño inalcanzable que todos alguna vez tuvimos.

Ante todo, no quiero que se me malinterprete: nunca pasó nada entre la segunda persona de la que hablo y yo, ni antes ni después de terminar la relación con mi novia. Nunca engañé a nadie ni lo haría tampoco, me parece algo innecesario.

Este verano que pasó, mientras tomaba un café con unos amigos, 
de casualidad me encontré con ella, con aquella mujer que al mirarla, literalmente se me revolvía el estómago, me ponía nervioso como un nene, y a veces hasta me temblaba la voz. Me encontré con ella y no pude evitar una vez mas mirarla a los ojos, como quien busca en un esforzado intento, transmitirle al otro lo que siente, sin decirlo, solo con la mirada. Esos ojos que desde hace ya tiempo se quedaron con una parte de mi. No pude evitar abrazarla. No quería evitarlo. No podía creer que después de un año de no vernos, desde que dejé el instituto, estábamos ahí, uno en frente del otro, hablando de nuestras vidas. 
Entre tantas palabras, me dijo que fuera a visitarlos al instituto. -No creo que sea lo mejor- respondí, y es que forma parte de mi pasado, y no quiero volver atrás, -pero quiero verte a vos- agregué luego; y casi sin pensarlo, traicionado por un inconsciente que no daba más de ansias, se me escapó y se lo dije: -dame tu dirección-. Me quedé helado. ¿Era realmente consciente de lo que acababa de decir? fue un microsegundo donde no supe en absoluto qué acababa de pasar, ni qué iba a venir después. -dale!- me respondió ella, y una vez más sus ojos encontraron los míos, y esa sonrisa tímida, hermosa, se dibujó en ese rostro que nunca me canso de mirar. En seguida, dándose cuenta de lo que estaba pasando, se arrepintió: -me van a matar en el instituto si se enteran, yo me muero de ganas!, pero me van a matar- No podía creer lo que oía. estaba echándose hacia atrás! De un segundo a otro entendí que todo lo que yo sentía no era solo mío, ella también sentía lo mismo, y aún así no se animaba a regalarnos a ambos esa inmensa felicidad compartir tiempo juntos, después de tanto tiempo...

Nos despedimos, no sin antes abrazarnos una vez más. Otra vez mis manos acariciaban esa espalda, otra vez ese perfume me invadía, otra vez los nervios, el estómago revuelto. No quería soltarla pero lo hice. Nos despedimos y no volvimos a vernos; de hecho, no se si alguna vez nos encontraremos de nuevo, pero me bastó aquel día para saber que eso que yo sentía, ese amor, no era solo mío, era de los dos.

Peter//

domingo, 7 de junio de 2015

Azul




Caminaba 
por aquel muelle, 
buscando el viento frío de la costa,
y la fuerza de las olas;
deseando que me llevaran 

a lugares 

lejanos...


Peter//

sábado, 6 de junio de 2015

Marzo


Todo era mágico aquella noche. El verano casi llegaba a su fin, yo estaba lejos de casa. 
Todo era mágico, todo parecía estar en perfecta armonía, como si cada elemento que componía esa atmósfera que me hipnotizaba se hubiera puesto de acuerdo con todos los demás, en un plan secreto, para hacer de esa una noche perfecta.

Afuera, en el cielo, la luna iluminaba con su luz tiza todo a mi alrededor; sobre la hierba cientos de luciérnagas llenaban el aire de magia. ¿Hay acaso en la naturaleza alguna criatura más mágica que una luciérnaga? 

Sonaban melodías de fondo, melodías abstractas, espaciales, un ballet cósmico de notas sin fin. 
Adentro, en la cabaña, luces de todos los colores colgaban del tejado, guirnaldas, velas, lámparas de papel. La fiesta bohemia había comenzado. 

Todo era mágico aquella noche, y eso solo era el comienzo.

Peter//

miércoles, 3 de junio de 2015

Mi Tiempo

Mi tiempo es cada día, son las horas que dedico a hacer lo que me gusta, y que ocupo en cumplir mis obligaciones. Mi tiempo se divide en muchas cosas, y a veces no alcanza, y eso un poco me frustra. Creo que todos hemos necesitado alguna vez -por no decir siempre- que nuestro día dure veintiséis, veintiocho horas, como para poder llegar a hacer todo lo que en veinticuatro no podemos. Claro que esa no sería la solución, porque aunque tuviéramos más horas al día, siempre habría cosas que no llegaríamos a hacer, siempre sentiríamos que el tiempo no nos rinde.
Mi tiempo, como decía, a veces no me alcanza. Trabajo, universidad y descanso, son quienes se lo llevan prácticamente todo. Volví hace un tiempo a escribir en mi blog, algo que había dejado, justamente, por falta de tiempo. Y comencé a leer a personas que escriben cosas geniales, y con alegría me di cuenta de que varias de esas personas disfrutan también de leer lo que yo escribo; entonces, me lamento cuando no tengo tiempo de sentarme en mi escritorio a escribir, a leer, a dejar un simple comentario en cada texto -un comentario con dedicación, no uno así nomás-. Me da pena que pasen las semanas, y sentir que estoy perdiéndome de leer muchas de las cosas que cada una de las personas a las que sigo escribe en su espacio; pero al mismo tiempo, cuando puedo hacerme de unos minutos -como ahora, antes de almorzar- para sentarme y escribir aunque sea unas lineas, me siento bien, siento que estoy haciendo lo que tengo que hacer. No quiero abandonar este lugar ni siquiera por un día, ni quiero dejar de leer a quienes me hace tan bien leer, solo es cuestión de tiempo.

Peter//