martes, 11 de agosto de 2015

Somewhere only we know

Íbamos por una vieja carretera rumbo a la costa del pacífico. Recuerdo las nubes teñidas de anaranjado, las luces de colores a lo lejos, estábamos cerca de una pequeña ciudad. Recuerdo la inmensa felicidad que sentía al ver que estaba realizando por fin uno de mis más grandes sueños; ya no era mi imaginación, realmente estaba sucediendo.
Recuerdo haber mirado hacia mi derecha y haberme encontrado con esos ojos llenos de luz y alegría que me miraban mientras la sonrisa más linda que vi jamás, se hacía cada vez más grande en aquel rostro de tez blanca y múltiples y hermosas pecas.


En la radio sonaba música folk, y recuerdo que cantábamos y nos reíamos cuando nos equivocábamos en la letra... amaba su risa, y cómo en sus ojos se dibujaba una pequeña curva hacia abajo, y cómo brillaban cuando se reía. 

Anochecía, ahora aquellas luces lejanas eran las pequeñas casas que nos rodeaban; estábamos a mitad de viaje. Bajamos de la camioneta y buscamos un lugar para dormir, sabiendo que mañana sería otro grandioso día, otro tramo de esa gran aventura que elegimos descubrir juntos.

Peter//

2 comentarios:

  1. Parece bonito eso de tener a alguien con quien compartir aventuras, y el texto me parece mas bonito aún.

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  2. Porque muchas veces no es el destino lo que importa, sino el camino y cómo llegamos a él... :)
    un besoo!

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