domingo, 25 de octubre de 2015

Everyday is like sunday



Se acercaba el verano y con el, las tardes de sol tibio que tanto extrañaba. Las ganas de salir, de viajar a algún lugar lejano, se hacían más y más grandes a medida que el año llegaba a su fin; una vez más volvía aquel sentimiento tan típico en mí en esas épocas. 
En mi cabeza sonaban canciones de The Smiths y otras muchas bandas que luego se materializaban en el aire cuando presionaba el botón de "play" y comenzaba a rodar el cassette de compilados de los '80 que había grabado hacía ya mucho tiempo atrás.
Desde mi ventana podía ver un enorme pedazo de cielo celeste, un pino donde de vez en cuando se posaba algún pájaro a cantar y una pared de ladrillos rojizos bañada por algunos cálidos rayos de sol. El aire poco a poco se llenaba de aroma a té con canela y galletas de vainilla; t
odo era tan tranquilo que hubiera deseado quedarme en aquella tarde para siempre. Faltaban apenas unas semanas para que otro año pasara a ser un recuerdo, y cada vez menos para emprender aquel viaje que hasta entonces había estado solo en mis pensamientos. 

Y eso me hacía sentir inmensamente feliz.

Peter-

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