jueves, 19 de noviembre de 2015

You're my daydream

Quizás es raro, o suene raro; quizás sea un poco cursi, o quizás sea difícil de encontrar hoy en día. Quizás no debería exponerlo así, de esta manera, tan abiertamente -o quizás si debería hacerlo-.
Uno inevitablemente se mimetiza con lo que ve, y sobre todo con aquellas cosas que lo tocan hasta lo más profundo. 


No se cómo, ni cuándo. Ni siquiera se con quién; pero en algún momento de mi vida me gustaría vivir una historia de amor de película, una de esas historias donde todo encaja perfectamente entre quienes se enamoran, donde las peleas siempre se arreglan y terminan en un abrazo, donde todo es ternura.
Una de esas historias que duran para siempre.

Peter-

martes, 10 de noviembre de 2015

Sky Sailing


Cada atardecer es único, pero aquel fue sin dudas uno de esos que nunca se olvidan, esos que quedan impregnados en los sentidos para siempre. No pude más que acercarme a la ventana y quedarme ahí, contemplando lo maravilloso de aquella imagen que poco a poco iba transformándose en otra, y luego en otra más, aunque todas en cierta forma se parecían; se trataba de una misma puesta de sol. A lo lejos, montones de árboles -o sus siluetas oscurecidas-, un mar de lucecitas amarillas, un avión que partía hacia algún lugar y pinceladas en anaranjados de sueño, violetas de magia y rosados de nostalgia que hacían de nubes en aquella obra magnífica, cuyo escenario era el cielo y su final una sonrisa en los labios del afortunado espectador. Nunca iba a volver a repetirse, quien pudiera apreciarla definitivamente se sentiría dichoso por siempre.
Esa voz ya conocida por mis sentidos, un tanto áspera y dulce a la vez, me regalaba una vez más aquella canción que tanto me transportaba, y me dejaba navegar entre aquellas nubes pinceladas, como quien monta un barrilete, un globo de aire caliente. Como quien sabe volar con la imaginación.

Volví a casa, no sé cuánto tiempo pasé asomado a la ventana. Lo que sí se es que hay momentos en la vida en los que uno se siente afortunado. Este -el presente- es uno de ellos. 

Peter-

What if we go a little back?




Era una tarde soleada de Noviembre, uno de esos sábados que vienen y traen suaves aires de nostalgia y ese leve aroma a vainilla. Uno de esos días en los que todo parece haber vuelto veinte años atrás, a la simpleza y calidez de aquellos tiempos. Mientras fijaba mis ojos en los azulejos amarillos de la cocina y respiraba una taza de té con canela, mis oídos se deleitaban al escuchar viejas canciones en la radio y no dejaban de maravillarme los reflejos del sol en las paredes de los edificios que veía desde la ventana. Pensaba en cuánto tiempo había pasado desde aquellos días en los que todo lo que hoy llamamos cotidiano, era apenas un sueño, uno muy lejano. Y llegué a la conclusión de que seria lindo volver, aunque sea por unos instantes, a esos tiempos, a vivir sin celular, sin tanta globalización, a escuchar una y otra vez el ultimo disco de The Smiths, a escribirnos cartas, a esperar ansiosos la respuesta. A todos esos detalles que poco a poco el tiempo se encargó de hacernos olvidar.

Peter-