lunes, 28 de noviembre de 2016

So many things, so little time


Termina un año que fue sin dudas uno de los más intensos y completos que viví hasta ahora. Cada uno -cada año- siempre es recordado por las cosas que aprendemos, los desafíos que afrontamos, las personas que se cruzan en nuestro camino; y este tiene todos y cada uno de esos detalles que lo hacen inolvidable. El primer año de mi carrera, donde descubrí tantas cosas que no sabía, donde logré aprender a superar el miedo a no poder, a no saber qué vendrá después... 

Un año en el que me reencontré con personas que me hacen feliz, y que me permitió conocer a otras que ocupan hoy un lugar muy importante en mi vida, y estoy más que agradecido a Dios por eso.
Es extraño todo esto, como las etapas pasan, siguen su curso, sin que nada las detenga, más que nuestro recuerdo, y la añoranza de volver a vivirlas. Es extraña esa relación vivencias-tiempo, que no se condice en absoluto. Trescientos sesenta y seis días es muy poco para todo lo que viví este año, y no puedo creer que ya se termine.
Amo decir que lo disfruté, que miro para atrás con una enorme sonrisa sabiendo que todo -todo- valió la pena. Amo haber cruzado mi camino con el de personas por las que hoy siento un gran cariño, personas que realmente me hacen bien. Sonrío por saber que Dios estuvo conmigo en cada momento, cuando estuve a punto de bajar los brazos, dándome fuerza para seguir. Disfruto de saber que mi familia siempre alienta mis proyectos, siempre me apoya y empuja a seguir creciendo en lo que amo.
Es extraño sin dudas, estar en este instante, escribiendo para intentar expresar lo mejor que puedo, todos los enormes y diferentes sentimientos que me invaden. Voy a extrañar recorrer los pasillos de mi amada FADU, mi segundo hogar. Pero miro hacia adelante, hacia todo lo que aún queda por vivir, y me siento feliz por saber que sin dudas es mucho.

Peter -

domingo, 30 de octubre de 2016

Someday we'll know

 Quizás sea cierto, quizás en verdad haya alguien predestinado para cada uno de nosotros, es una pregunta que da vueltas en mi cabeza más que muchas otras cosas. Se -quiero creer- que Dios tiene a esa persona preparada desde que ambos llegamos a este mundo y que en algún momento nuestros caminos van a cruzarse. A veces sin embargo, me pregunto si realmente será así, si existirá esa mujer que un día va a estar de pie frente a mi, vestida de blanco, a punto de comenzar un nuevo camino juntos -a caso el más hermoso de todos-. 

Pienso en cómo será ese momento, en su color de pelo, sus intereses, su mirada. Pienso en su forma de vestir, en cuáles serán sus lugares preferidos, esos a los que va cuando necesita sentirse en casa...

Pienso mucho en ella, en sus intereses, sus anhelos, en qué cosas la harán feliz, cuáles le darán miedo. Imagino su sentido del humor, su instinto aventurero, que acompañe al mío en infinidad de viajes. 
Casi puedo visualizar esos ojos color miel, mirándome fijo con expectativa, esa leve y tierna sonrisa en los labios, como quien sabe siempre lo que esconde la otra persona detrás de tantos pensamientos.

Qué increíble es, ¿cierto? Quiero decir, pensar tanto en alguien, como si la conociera de toda la vida, como si supiera quién es, aunque, claro, no lo se...
Nos imagino sentados en la hierba una tarde de verano, disfrutando de un abrazo infinito acompañado de un delicioso jugo de frutas; o caminando por la ciudad sin rumbo alguno, pero siempre de la mano, para llegar a donde sea, pero juntos.

Por momentos pienso, si realmente algún día me cruzaré en el camino con esa persona que marque mi vida de manera tal, que no me quepa la menor duda de querer pasar el resto de mi vida a su lado, esa persona que despierte en mí sentimientos que hace mucho no ven la superficie, pero que, confío, encontrarán algún día el perfecto puerto donde vivir para siempre.

Peter -

lunes, 26 de septiembre de 2016

And everything that's yet to come



A veces pienso, no puedo evitarlo. Pienso en qué me deparará el futuro, pero no por sentir temor o no saber hacia dónde dirigir mis pasos, sino más bien porque me genera tanta intriga imaginarme a mi mismo, de aquí a diez años, a cinco, a dos... 
Hablando con algunas personas, les cuento lo mucho que anhelo que llegue el día en que me case con la mujer que ame -aún cuando todavía no nos hemos encontrado-. Quienes me conocen saben que uno de mis sueños mas grandes es tener una fiesta de casamiento totalmente sencilla, en una playa desierta, con mi familia, mis amigos más cercanos y mi perra; que para nada quisiera una fiesta en un lujoso salón ni vestirme con un traje costoso, sino que me sentiría más que a gusto, vistiendo un pantalón blanco arremangado, una camisa y unas alpargatas del mismo color, y que nuestro salón sea un gazebo en medio de una estancia, decorado con enredaderas y luces amarillas, con una larga mesa en donde todos nos sentemos a disfrutar de platos deliciosos, mientras una banda de folk que nadie conozca nos regale sus melodías de fondo.

Pienso en mi futuro, y eso me lleva también a pensar e imaginar el futuro de mis amigos, de mi familia, de esas personas que todos los días ocupan un lugar importante en mi vida. Me imagino cómo será cuando Ivana se case, y lo felices que vamos a sentirnos Tania y yo por estar ahí en su noche inolvidable. O cuando ella -Tania- también tenga su noche, e Ivana y yo la acompañemos en la primera fila, intercambiando miradas de una felicidad indescriptible. Me imagino a mis hermanos, Deby con su marido -que estoy seguro de que va a ser el mejor del mundo-, Marcos con su esposa, que, también estoy convencido, va a ser la mujer ideal para el. Pienso en Eva, en su novio, en los años que hace que están juntos y en lo lindo que sería verlos ahí parados, diciendo si, quiero, una vez y para siempre. Imagino a mi madre, rodeada de nietos corriendo por todos lados, abrazándola con ese amor tan especial que sienten los nietos por sus abuelos -y viceversa-.

Quizás suene extraño, quizás alguien pueda pensar que no tiene sentido anticiparse tanto, que es mejor vivir hoy y ahora. Pero yo creo que es hermoso soñar con esas cosas, porque después de todo, lo que hoy y ahora estamos viviendo, y todo lo que hemos logrado, en algún momento fue un sueño lejano; y creo que así como llegó un día en que lo que solía parecer lejano se hizo realidad, también va a llegar ese momento en el que todos esas cosas que hoy son apenas sueños, van a ser nuestra realidad.
A mi modo de ver, no hay nada más hermoso que visualizar el futuro, y cuando finalmente llega, darnos cuenta con una sonrisa, que es tal cual lo habíamos soñado.

Peter-

lunes, 19 de septiembre de 2016

That place I call ´home´ (never is too late)

Este blog viene siendo una especie de diario de vida desde hace ya cinco largos años. Cuando lo creé, nunca pensé que fuera a convertirse en algo tan importante para mi, pero afortunadamente, así fue. 
Es por eso -por lo importante que es este espacio en mi vida- que a veces me preocupo, me disgusto o me frustro un poco cuando paso largo tiempo sin poder sentarme a plasmar tantas cosas que pienso, que siento, que se me ocurren... porque justamente este es el lugar en el que quiero que esas cosas vivan para siempre.

Muchas veces pasan los días y me digo a mi mismo: "voy a llegar a casa y a escribir en el blog", pero el trabajo y la universidad me quitan la mayor parte de la energía, por lo que termino dejándolo siempre para después, 
no sin sentir una vez más esa horrible frustración.

Quizás sea difícil de entender, pero este espacio es, para mi, mucho más que un pequeño lugar en medio de Internet, es el registro de montones de sensaciones, es la materialización de mi mundo interior, es algo realmente importante. Por eso es que hoy quise hacer un pequeño espacio en mis obligaciones diarias, para decir(le) que nunca me fui de este lugar, aún cuando hubo uno o dos años en los que casi no escribí, sigo viviendo aquí, y siempre que pueda voy a darle alguna pequeña chispa de vida, dejando guardadas dentro de sus rincones todas las cosas que forman parte de mi mundo.
A pesar del tiempo y la distancia, este sigue siendo mi hogar, y espero que lo sea para siempre.


Peter- 

viernes, 8 de julio de 2016

Every day, a story to tell (half of the year)




Hace muy poco, el treinta de junio, fue el día número ciento ochenta y tres del año, lo que significa que el 2016 ya va por más de la mitad y, más interesante aún, que me ha dejado montones de cosas hermosas. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo, tanto que me cuesta darme cuenta de que, en unos días nomás, cumplo veinticinco años de vida... me parece increíble. 
Si el año anterior fue uno de los mejores de mi vida, este viene ganándole el puesto con el doble de ventaja, aunque no creo que se trate de elegir "el mejor año de nuestras vidas", sino más bien de saber guardar para siempre los momentos lindos, los aprendizajes, las alegrías, los logros, los sueños hechos realidad; y este 2016 viene regalándome mucho de eso. Recuerdo los primeros días de enero, aquellas mini vacaciones de verano en casa de una amiga, salir a caminar por la ciudad y sacar miles de fotos, mirar Friends hasta la madrugada. Recuerdo las ansias que sentía por empezar las clases en la universidad, mi tan ansiada carrera luego de terminar el Ciclo Básico; recuerdo la sorpresa de encontrarme el primer día con personas que cursaban conmigo antes, y a través de ellas, conocer a otras, con quienes hoy guardo una muy linda relación. Lo que va de este año sin dudas va a quedar en mis recuerdos por siempre.

También pasé por momentos difíciles, días en los que sentía una enorme impotencia que me daba más ganas de dejar mi carrera que de seguir intentando, frustración por no saber cómo seguir, pero, como no podía ser de otra manera, Dios siempre estuvo ahí para tenderme una mano y ayudarme una vez más a lograr mi objetivo.
Esta mitad del año viene siendo bastante intensa, pero creo que es hermoso poder vivir la vida con intensidad, disfrutando de absolutamente todo lo que se nos cruce en el camino, desde un simple café con un amigo, hasta el nacimiento de un nuevo proyecto -este año nacieron varios-.

Siento ganas de seguir viviéndolo, de seguir transitando estos días de invierno que pronto se convertirán en primavera, para darle más tarde lugar al verano. 
Parece mentira que ya estemos a estas alturas, pero me alegra que así sea, porque puedo decir alegremente que el 2016 no es ni va a ser un año más, es algo especial, es, simplemente, un conjunto de enormes alegrías.

Peter -

domingo, 22 de mayo de 2016

Her name in every summer

Ella es cada amanecer, la sonrisa de un niño al disfrutar sus golosinas. Es el sol de verano que se cuela por la persiana de una habitación, es cada uno de sus cálidos rayos. Ella es todas las canciones que no dejo de escuchar, porque me encantan; es el aroma del café recién hecho, el canto de un pájaro, el abrazo más largo, es ella.

También es un día de lluvia, esa lluvia que no molesta, sino que acompaña y embellece. Es un viaje soñado, un cuadro en acuarela, el perfume de jazmines que me regala el camino cuando vuelvo a casa. 

Ella es una tarde de otoño, un suéter amarillo, una mirada inolvidable. Todo eso es, ella.

Porque cuando alguien se convierte en parte de uno mismo, está presente en cada pequeña cosa de la vida que uno ama con intensidad.



Peter -

miércoles, 4 de mayo de 2016

lunes, 18 de abril de 2016

We don't have time, but we can make it

El que mucho abarca poco logra dicen. Pero se olvidan de que el que mucho abarca, también mucho debe esforzarse. Comencé una vez más las clases en la universidad, pero esta vez es diferente, el Ciclo Básico quedó atrás y por fin estoy cursando mi carrera, esa por la que esperé tanto tiempo. Bajar del ascensor en el primer piso me recuerda aquellos días en que pensaba que no lo lograría, esos instantes de furia que me daban más ganas de abandonar todo que de seguir intentando. Saber que estoy haciendo lo que realmente vine a buscar me hace pensar en qué hubiera pasado si por cada fracaso hubiera bajado los brazos, y me lleva a ver que a pesar de todo fui perseverante. Quizás si, tomó más tiempo del que debería haber tomado, pero ¿qué significa eso realmente? ¿o a caso hay algún tipo de manual universal que establece cuánto debe durar cada etapa en la vida?

No sirve compararse con otros, eso es algo que siempre me ha costado incorporar a mi vida diaria, pero que últimamente he logrado hacer con bastante eficacia. Y si, desde mucho antes sabía que empezar la carrera iba a traer consigo una renuncia a muchas cosas. Me lo habían dicho y ahora lo vivo cada día, esa es la parte de esforzarse mucho. ¿Quién no querría que el día tuviera más horas?
-aunque estoy seguro de que tampoco así alcanzaría-. Creo que simplemente es cuestión de dedicarle a cada cosa el tiempo que corresponde, o establecer una lista de prioridades. Y quizás si, me frustra un poco pasar semanas sin escribir, leer menos libros y más apuntes, tener la cámara durmiendo dentro de su funda y no encontrar momento para salir al mundo a capturar instantes, pero al mismo tiempo se con seguridad que toda renuncia tiene su recompensa, y que lo que ahora estoy haciendo es lo que realmente ansié llegar a hacer, el tiempo para cada cosa se encuentra cuando deja de buscarse.


Peter - 

domingo, 3 de abril de 2016

Mary Jane

Nunca voy a olvidarme de ese momento. recuerdo la revolución de nervios mezclados con ansias, querer que todo termine rápido, y al mismo tiempo, que dure un millón de años. Recuerdo el primer día de clases, el primer momento en que la vi; y cómo desde un principio pareció mover cada cimiento de mi mundo con esa potencia tan típica de los primeros amores de la adolescencia. Habíamos compartido infinidad de momentos, habíamos crecido juntos, y me costaba creer que estábamos en nuestro último año de secundaria, que en apenas unos meses cambiaríamos de lugar, de grupo de gente, incluso de ciudad. 
Era la noche que todos esperábamos, el baile de graduación. Entré al salón del colegio y la vi. Nunca me había fijado en cómo la luz hacía brillar aún más esos ojos color miel, que sin dudas venían de otra galaxia -y no tengo dudas, contenían mil universos dentro-. Casi como en una de esas películas que tanto nos gustaban, el aire se llenó de una especie de vértigo y magia. A alguien se le ocurrió que la mejor banda de sonido para ese instante infinito era una de las tantas canciones lentas, ideales para soñar despierto, o tomar grandes decisiones. Atravesé el salón sin dejar de mirarla, mientras una voz que conocíamos bien cantaba hey now, don't dream it's over, parecía que nos hablaba a nosotros. Caminé, siempre hacia adelante, como quien va hacia algo que conoce bien, sabiendo que hay riesgos, pero sin temor a equivocarse. Caminé sin quitar la mirada de la suya, sin parpadear un segundo, casi sin respirar... No pude más que abrazarla, y darme cuenta de que había hecho bien cuando sentí su mano rozando mi espalda.
Respiré, casi como quien sale a la superficie luego de nadar kilómetros, la presión y los nervios ahora se habían convertido en ese abrazo que no quería jamás que tuviera un final.
Podía sentir el latir de su pecho mientras las melodías nos invitaban a deslizar los pies algunos centímetros para cada lado, en un intento de no quedarnos nunca quietos.
Si en ese momento había algo que sabía con seguridad, era que no sabía lo que vendría después, pero con ese abrazo, esa canción en el aire, ese perfume de moras inundando mis sentidos, me bastaba para recordar aquel día por siempre.

Peter - 

lunes, 21 de marzo de 2016

Otoño



Amaneceres que tardan en llegar
Un sol ya no tan intenso
Calles cubiertas de hojas amarillas
Suéters de lana de todos los colores
Bufanda, gorro
Viento fresco en la cara

Una taza de chocolate
en una cafetería de los suburbios
Y sonrisas por todos lados.

/ Marzo /

viernes, 18 de marzo de 2016

Port Blue



Caminaba por una calle volviendo a casa, mientras un gélido aire propio de lugares tan lejanos como aquel chocaba contra mis mejillas como una ola gigante y glacial. En mis oídos sonaban melodías de otro universo, que casi como por arte de magia combinaban perfectamente con aquella atmósfera. Levanté la mirada y pude ver un cielo azul profundo que se extendía infinitamente sobre mi, sobre aquella calle, sobre toda la ciudad cubierta de hojas marrones y amarillas. Y mientras me perdía contando las nubes que decoraban aquel cielo y admirando sus formas irregulares, el aire fresco no dejaba de inundarme los sentidos y yo me preguntaba a cuántos kilómetros estarían esas nubes flotando por encima del suelo. Claro que no había respuesta posible, aunque en seguida imaginé lo increíble que sería averiguarlo. Por un instante simplemente me limité a cerrar los ojos, mientras aquellas melodías celestiales no dejaban de llevarme cada vez más lejos, y deseé con todas mis fuerzas poder despegar mis pies del asfalto y salir disparado hacia esa masa de algodón que deambulaba presa de la fría brisa rumbo a ningún lugar. 

Fue increíble, durante un segundo creí que mis pies flotaban, sonreí; pero al instante abrí los ojos y volví a estar ahí, parado sobre mis zapatillas en medio de una vereda de baldosas grises. Entonces volví a sonreír y entendí que a veces, lo que normalmente no es posible, es posible si uno cierra los ojos y se deja llevar.

Peter -

jueves, 10 de marzo de 2016

Six years, thousands of moments


A veces se me llena la cabeza de recuerdos y los sentidos de esa tan conocida felicidad mezclada con añoranza. Nunca entendí del todo por qué será que me cuesta tanto dejar ir. Me pregunto si a caso me sucede solo a mi, si por esas casualidades de la vida, soy yo el único que daría mucho por volver a vivir ciertas cosas que hace rato llegaron a su fin. 
No, estoy seguro de que todos en cierta forma y en algún momento nos sentimos así.

Creo que las cosas que particularmente más me cuesta dejar ir son aquellas a las que no les encontré un final, aquellas que simplemente fueron desapareciendo. 

¿Alguna vez observaste cómo un cubo de hielo va desintegrándose en un vaso de agua? así fueron esfumándose montones de situaciones, vínculos y etapas de mi vida. Y la parte madura de mi lo acepta, lo entiende, lo asimila y está dispuesta a seguir; pero ese niño interior, inocente y pequeño, quiere recuperarlas, volver a vivirlas, o por lo menos comprender qué pasó, cómo es que algo tan fuerte de pronto pasa a ser la nada más absoluta. 

Sin embargo cada día entiendo más y mejor que las personas no tienen la obligación de compartir la vida por siempre, que a veces sucede que eligen transitar un tramo del camino juntos, y así como decidieron unirse, también eligen seguir cada uno su rumbo. Y eso no está mal porque si es así, por algo es. Después de todo, quienes continúan cerca es porque aún siguen eligiendo caminar juntos.

Peter - 

sábado, 27 de febrero de 2016

All the days we've shared, they live inside my heart



Suena On The Wing en medio de la madrugada y mis sentidos se llenan de todos los innumerables instantes que disfrutamos juntos. Recuerdo las enormes ansias que sentía cada vez que leía uno de tus mensajes, recuerdo cómo me hacían sonreír. 
Y si, a veces no puedo evitar pensar en vos, en qué será de tu vida, en todas nuestras idas y venidas, encuentros y desencuentros. En la amistad tan enormemente rica e intensa que la vida nos regaló, y en cómo fuimos tomando caminos distintos. 
A veces suelo extrañarte; a veces pienso, no puedo evitarlo... 
Bueno, lo admito, quizás tampoco quiero hacerlo,

A veces me pregunto cómo pudo ser que un cuento que surgió de mi imaginación 

-pero que vos inspiraste- de pronto se haya convertido en realidad, en nuestra realidad
Y no me malinterpretes, no quiero decir que debamos volver a unir nuestros rumbos, solo digo que a veces pienso en vos, a veces te extraño. Extraño viajar setenta kilómetros solo para pasar un domingo con vos, y esas tardes de otoño caminando por la ciudad, pisando hojas secas. Extraño esos cafés con torta de vainilla, y abrazarte. Esos abrazos que duraban eternidades... 

Es un tanto extraño, ¿no te parece? Estar acá, escribiéndote esto, como si alguna vez fueras a leerlo... Es extraño cómo el tiempo nos alejó, y cómo volvió a unirnos de la manera menos pensada, y volvió a alejarnos una vez más, indefinidamente. 


Porque creo que ninguno de los dos sabe qué va a pasar, aunque quizás muy en el fondo sepamos que tarde o temprano vamos a volver a encontrarnos, quizás sea solo cuestión de tiempo.

Peter -

viernes, 26 de febrero de 2016

Together we come, together we go



Ellos estaban destinados a encontrarse y desencontrarse. 
Los vaivenes del tiempo y de la Naturaleza los alejarán y acercarán, mientras la magia los sobrevuela como un indiscreto colibrí. 

Porque la magia, por suerte, no le teme a nada. Ni siquiera a los relojes.

Hechicera de los Relojes - María Inés Linares

domingo, 21 de febrero de 2016

The one to last forever



Sin lugar a dudas una de las cosas que más amo en esta vida es Friends, y aunque suene extraño, nunca había visto la serie completa, así que este año lo empecé con el primer capítulo en la pantalla de mi notebook, y reviviendo esa historia que marcó tantas vidas y regaló tantas emociones hermosas a los afortunados que pudieron vivirla mientras iba surgiendo. Muchas veces me pasa que llego tarde a las cosas, pero creo que, lejos de ser algo malo, es genial, porque hoy, a mis veinticuatro años, puedo disfrutar de esos seis increíbles seres humanos y sus aventuras, mucho mejor que si la hubiera visto siendo más chico.

Siempre que algo me lleva de nuevo a aquellos años noventa siento una especie de nostalgia agridulce -aunque más dulce que otra cosa-. Pero no es una nostalgia que me pertenezca, quiero decir, cuando Friends salió al aire yo tenía tres años, no vivía en New York ni tomaba café con amigos. Mucho menos sabía que la serie existía -de hecho no la conocí sino hasta los 16 o 17 años-. No era yo quien vivía una situación similar, sin embargo hoy, cada vez que presiono el botón de play y un nuevo capítulo me llena el alma, no puedo evitar sentir que daría cualquier cosa por ser uno de ellos. No por ser Joey, ni Ross, ni Chandler, sino por ser yo, ser uno más del grupo. Daría cualquier cosa porque sus vidas sean reales porque su amistad sea así de fuerte y única. Y si, quizás suena ridículo, absurdo, quizás para muchos no tenga sentido, pero realmente lo siento así. Es una mezcla de nostalgia con ganas de tener yo también un grupo tan unido y fuerte como ellos. Es ese extrañarlos cada día de mi vida, querer que haya otros diez años de felicidad. Es querer que Rachel y Ross vuelvan a estar juntos, y saber de antemano que en algún momento eso va a pasar -porque sé cómo termina, aunque también daría cualquier cosa por no saberlo-.
Es irme a dormir todos los días con una sonrisa de oreja a oreja, no solo por vivir sus aventuras como uno más, sino por darme cuenta de que yo también tengo amigos que me llenan el alma y con quienes puedo sentirme de la misma manera que ellos, cada vez que comienza otra de sus aventuras.

Peter -

martes, 9 de febrero de 2016

In the morning



Algunos rayos de un tibio sol que entran por la ventana, un café recién hecho, galletas de chocolate, abrir los ojos y verme rodeado de la gente que amo. Cielo celeste y música para cerrar los ojos y dejarse llevar. La vida está llena de pequeños instantes que llenan el alma.

Thank you God for such a beautiful new day.

Peter -


PLAY► Hannah McClure - You Are My One Thing

jueves, 28 de enero de 2016

One day or a thousand years are the same if you're with me


Él era sensible a muchas cosas, siempre se preocupaba por no hacer nada que pudiera molestarle a los demás, a sus amigos, porque no quería perderlos. Él siempre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ellos; podía dejarlo todo y salir corriendo si alguno de ellos lo necesitaba. Recordaba haber sido muy tímido en la adolescencia, y estaba seguro de que hacer amigos no había sido cosa fácil -por eso, decía, era que los valoraba tanto-. 
A veces veía cómo algunas de esas personas que consideraba sus grandes amigos se alejaban de repente, y no entendía. No sabía qué hacer en esos momentos. No sabía qué era lo correcto. Por momentos pensaba en alejarse él también, aunque eso supusiese dolor y un interrogante sin fin; pero esa no era la decisión más frecuente. La mayoría de las veces él elegía intentar una y otra vez alcanzarlos, reencontrarlos, mantener viva la relación que supieron compartir, y que uno de los dos -el otro- había decidido terminar. Y esto, también la mayoría de las veces, le producía tristeza, aunque no se daba cuenta del todo de lo que estaba pasando.

Muchos fueron los días en los que él buscó volver a encontrarse con ellos, y muchas las tardes en las que se preguntó por qué. ¿Qué lleva a alguien a alejarse de otro a quien supuestamente quería? se preguntaba; y no hallaba una respuesta que lo hiciera sentir bien.

Hasta que un día decidió que era tiempo de soltar todo su pasado, esa enorme mochila de hierro que venía llevando en la espalda hacía demasiado tiempo. Decidió que era tiempo de entregarle a Dios toda su carga y empezar de nuevo. Ese día se dio cuenta de que había estado mintiéndose durante mucho tiempo, pensando que estaba lleno de amigos, cuando en realidad los verdaderos eran uno o dos; pero en contra de lo que cualquiera podría suponer, no sintió esa tristeza que ya conocía, sino que se sintió lleno de paz, porque sabía que estaba dejando atrás una etapa en la que había dado demasiado de sí mismo a cambio de nada; pero por sobre todas las cosas, se sintió en paz por saber -por realmente darse cuenta- de que acababa de reencontrarse con el mejor amigo que podría haber tenido.


Peter -

domingo, 17 de enero de 2016

We may join our ways, we may just say goodbye

Creo que este va a ser un año de grandes aprendizajes -o eso me gustaría-. Aprender a no esperar de los demás lo que me gustaría recibir, simplemente por el hecho de que nadie está dentro de mi mente ni de mi corazón, y porque lo que para mi es lógico, deja de serlo de la piel hacia afuera; lo que yo doy por sentado, el otro quizás lo ve como algo extraño, o no tan obvio. 
Aprender a tolerar más las diferencias, a no ser tan egoísta; aprender a aceptar mis errores cuando me los hacen notar, y darme cuenta de que muchas veces termino haciéndoles a los demás las mismas cosas que los demás hacen conmigo -y de las que me quejo y me duelen-. Aprender que nadie es perfecto, pero que justamente esa es la gracia de la vida: equivocarse y tomar eso como un aprendizaje para ser una mejor persona. Creo que debería aprender a no tener más miedo, a que las verdaderas amistades no cuestan esfuerzo, sino que fluyen, y siempre de ambos lados. Que vivir intentando retener a personas que han decidido irse, no sirve para nada más que para causar más dolor, que si una amistad no es de a dos, no es una amistad. Debería aprender a soltar a quienes tenga que soltar, a darle lugar al tiempo para dedicarme a mi mismo, a mis proyectos, a mis sueños. Debería ser consciente de que nadie está obligado a permanecer para siempre, y que -como leí una vez- la gente cambia y los sentimientos cambian, pero eso no significa que el amor que alguna vez compartieron no haya sido real y genuino, simplemente significa que a veces la gente crece, pero decide hacerlo lejos nuestro y, aunque duela, aunque cause angustia, a veces es necesario simplemente aceptarlo.

Peter-

domingo, 10 de enero de 2016

Instantes


Un otoño nos encontró caminando 
por las calles de hojas beige y cielo infinito.
Nos miramos, encontré en tus ojos 
lo que buscaba; 
y continuamos juntos, 
bajando por el camino empedrado, 
rumbo hacia donde aquel otoño nos llevase.


Life is so much better if you have true friends.

Peter -

viernes, 1 de enero de 2016

Let's walk a new year


Doce meses, trescientos sesenta y seis días, cuatro estaciones. Miles de tazas de café, cientos de abrazos, unas cuantas bocanadas de aire fresco. Varios millones de gotas de agua, algunos días de lluvia y otros tantos de sol. Reencuentros y encuentros, logros y comienzos, y también finales. Proyectos, sueños, ganas de hacer cosas, de seguir siempre creciendo. Aprendizajes, golpes, y más aprendizajes. 
Intentos, más intentos, esfuerzo, satisfacción. Avance, y quizás algunos temores -pero nunca lo suficientemente grandes como para hacerme retroceder-. 
Luces de colores, infinidad de canciones, libros y más libros. Que este año recién empieza y ya tengo ganas de saber cómo va a terminar.

Peter -