jueves, 28 de enero de 2016

One day or a thousand years are the same if you're with me


Él era sensible a muchas cosas, siempre se preocupaba por no hacer nada que pudiera molestarle a los demás, a sus amigos, porque no quería perderlos. Él siempre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ellos; podía dejarlo todo y salir corriendo si alguno de ellos lo necesitaba. Recordaba haber sido muy tímido en la adolescencia, y estaba seguro de que hacer amigos no había sido cosa fácil -por eso, decía, era que los valoraba tanto-. 
A veces veía cómo algunas de esas personas que consideraba sus grandes amigos se alejaban de repente, y no entendía. No sabía qué hacer en esos momentos. No sabía qué era lo correcto. Por momentos pensaba en alejarse él también, aunque eso supusiese dolor y un interrogante sin fin; pero esa no era la decisión más frecuente. La mayoría de las veces él elegía intentar una y otra vez alcanzarlos, reencontrarlos, mantener viva la relación que supieron compartir, y que uno de los dos -el otro- había decidido terminar. Y esto, también la mayoría de las veces, le producía tristeza, aunque no se daba cuenta del todo de lo que estaba pasando.

Muchos fueron los días en los que él buscó volver a encontrarse con ellos, y muchas las tardes en las que se preguntó por qué. ¿Qué lleva a alguien a alejarse de otro a quien supuestamente quería? se preguntaba; y no hallaba una respuesta que lo hiciera sentir bien.

Hasta que un día decidió que era tiempo de soltar todo su pasado, esa enorme mochila de hierro que venía llevando en la espalda hacía demasiado tiempo. Decidió que era tiempo de entregarle a Dios toda su carga y empezar de nuevo. Ese día se dio cuenta de que había estado mintiéndose durante mucho tiempo, pensando que estaba lleno de amigos, cuando en realidad los verdaderos eran uno o dos; pero en contra de lo que cualquiera podría suponer, no sintió esa tristeza que ya conocía, sino que se sintió lleno de paz, porque sabía que estaba dejando atrás una etapa en la que había dado demasiado de sí mismo a cambio de nada; pero por sobre todas las cosas, se sintió en paz por saber -por realmente darse cuenta- de que acababa de reencontrarse con el mejor amigo que podría haber tenido.


Peter -

1 comentario:

  1. Excelente relato! Creo que todos pasamos por una etapa así en un momento determinado de la vida, puede ser antes o después, lo bueno es darse cuenta que ni somos imprescindibles ni la gente lo es tampoco para nosotros y quedarnos con las personas de calidad que nos hacen bien :)

    Saludos!

    http://cocojetaimeblog.blogspot.com.ar/

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