sábado, 27 de febrero de 2016

All the days we've shared, they live inside my heart



Suena On The Wing en medio de la madrugada y mis sentidos se llenan de todos los innumerables instantes que disfrutamos juntos. Recuerdo las enormes ansias que sentía cada vez que leía uno de tus mensajes, recuerdo cómo me hacían sonreír. 
Y si, a veces no puedo evitar pensar en vos, en qué será de tu vida, en todas nuestras idas y venidas, encuentros y desencuentros. En la amistad tan enormemente rica e intensa que la vida nos regaló, y en cómo fuimos tomando caminos distintos. 
A veces suelo extrañarte; a veces pienso, no puedo evitarlo... 
Bueno, lo admito, quizás tampoco quiero hacerlo,

A veces me pregunto cómo pudo ser que un cuento que surgió de mi imaginación 

-pero que vos inspiraste- de pronto se haya convertido en realidad, en nuestra realidad
Y no me malinterpretes, no quiero decir que debamos volver a unir nuestros rumbos, solo digo que a veces pienso en vos, a veces te extraño. Extraño viajar setenta kilómetros solo para pasar un domingo con vos, y esas tardes de otoño caminando por la ciudad, pisando hojas secas. Extraño esos cafés con torta de vainilla, y abrazarte. Esos abrazos que duraban eternidades... 

Es un tanto extraño, ¿no te parece? Estar acá, escribiéndote esto, como si alguna vez fueras a leerlo... Es extraño cómo el tiempo nos alejó, y cómo volvió a unirnos de la manera menos pensada, y volvió a alejarnos una vez más, indefinidamente. 


Porque creo que ninguno de los dos sabe qué va a pasar, aunque quizás muy en el fondo sepamos que tarde o temprano vamos a volver a encontrarnos, quizás sea solo cuestión de tiempo.

Peter -

viernes, 26 de febrero de 2016

Together we come, together we go



Ellos estaban destinados a encontrarse y desencontrarse. 
Los vaivenes del tiempo y de la Naturaleza los alejarán y acercarán, mientras la magia los sobrevuela como un indiscreto colibrí. 

Porque la magia, por suerte, no le teme a nada. Ni siquiera a los relojes.

Hechicera de los Relojes - María Inés Linares

domingo, 21 de febrero de 2016

The one to last forever



Sin lugar a dudas una de las cosas que más amo en esta vida es Friends, y aunque suene extraño, nunca había visto la serie completa, así que este año lo empecé con el primer capítulo en la pantalla de mi notebook, y reviviendo esa historia que marcó tantas vidas y regaló tantas emociones hermosas a los afortunados que pudieron vivirla mientras iba surgiendo. Muchas veces me pasa que llego tarde a las cosas, pero creo que, lejos de ser algo malo, es genial, porque hoy, a mis veinticuatro años, puedo disfrutar de esos seis increíbles seres humanos y sus aventuras, mucho mejor que si la hubiera visto siendo más chico.

Siempre que algo me lleva de nuevo a aquellos años noventa siento una especie de nostalgia agridulce -aunque más dulce que otra cosa-. Pero no es una nostalgia que me pertenezca, quiero decir, cuando Friends salió al aire yo tenía tres años, no vivía en New York ni tomaba café con amigos. Mucho menos sabía que la serie existía -de hecho no la conocí sino hasta los 16 o 17 años-. No era yo quien vivía una situación similar, sin embargo hoy, cada vez que presiono el botón de play y un nuevo capítulo me llena el alma, no puedo evitar sentir que daría cualquier cosa por ser uno de ellos. No por ser Joey, ni Ross, ni Chandler, sino por ser yo, ser uno más del grupo. Daría cualquier cosa porque sus vidas sean reales porque su amistad sea así de fuerte y única. Y si, quizás suena ridículo, absurdo, quizás para muchos no tenga sentido, pero realmente lo siento así. Es una mezcla de nostalgia con ganas de tener yo también un grupo tan unido y fuerte como ellos. Es ese extrañarlos cada día de mi vida, querer que haya otros diez años de felicidad. Es querer que Rachel y Ross vuelvan a estar juntos, y saber de antemano que en algún momento eso va a pasar -porque sé cómo termina, aunque también daría cualquier cosa por no saberlo-.
Es irme a dormir todos los días con una sonrisa de oreja a oreja, no solo por vivir sus aventuras como uno más, sino por darme cuenta de que yo también tengo amigos que me llenan el alma y con quienes puedo sentirme de la misma manera que ellos, cada vez que comienza otra de sus aventuras.

Peter -

martes, 9 de febrero de 2016

In the morning



Algunos rayos de un tibio sol que entran por la ventana, un café recién hecho, galletas de chocolate, abrir los ojos y verme rodeado de la gente que amo. Cielo celeste y música para cerrar los ojos y dejarse llevar. La vida está llena de pequeños instantes que llenan el alma.

Thank you God for such a beautiful new day.

Peter -


PLAY► Hannah McClure - You Are My One Thing