viernes, 8 de julio de 2016

Every day, a story to tell (half of the year)




Hace muy poco, el treinta de junio, fue el día número ciento ochenta y tres del año, lo que significa que el 2016 ya va por más de la mitad y, más interesante aún, que me ha dejado montones de cosas hermosas. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo, tanto que me cuesta darme cuenta de que, en unos días nomás, cumplo veinticinco años de vida... me parece increíble. 
Si el año anterior fue uno de los mejores de mi vida, este viene ganándole el puesto con el doble de ventaja, aunque no creo que se trate de elegir "el mejor año de nuestras vidas", sino más bien de saber guardar para siempre los momentos lindos, los aprendizajes, las alegrías, los logros, los sueños hechos realidad; y este 2016 viene regalándome mucho de eso. Recuerdo los primeros días de enero, aquellas mini vacaciones de verano en casa de una amiga, salir a caminar por la ciudad y sacar miles de fotos, mirar Friends hasta la madrugada. Recuerdo las ansias que sentía por empezar las clases en la universidad, mi tan ansiada carrera luego de terminar el Ciclo Básico; recuerdo la sorpresa de encontrarme el primer día con personas que cursaban conmigo antes, y a través de ellas, conocer a otras, con quienes hoy guardo una muy linda relación. Lo que va de este año sin dudas va a quedar en mis recuerdos por siempre.

También pasé por momentos difíciles, días en los que sentía una enorme impotencia que me daba más ganas de dejar mi carrera que de seguir intentando, frustración por no saber cómo seguir, pero, como no podía ser de otra manera, Dios siempre estuvo ahí para tenderme una mano y ayudarme una vez más a lograr mi objetivo.
Esta mitad del año viene siendo bastante intensa, pero creo que es hermoso poder vivir la vida con intensidad, disfrutando de absolutamente todo lo que se nos cruce en el camino, desde un simple café con un amigo, hasta el nacimiento de un nuevo proyecto -este año nacieron varios-.

Siento ganas de seguir viviéndolo, de seguir transitando estos días de invierno que pronto se convertirán en primavera, para darle más tarde lugar al verano. 
Parece mentira que ya estemos a estas alturas, pero me alegra que así sea, porque puedo decir alegremente que el 2016 no es ni va a ser un año más, es algo especial, es, simplemente, un conjunto de enormes alegrías.

Peter -